“Tenemos muy pocos científicos en el país 315 por millón de  habitantes, incluso por debajo de países como Argentina o Brasil y todavía muy despegados de países como Israel o Estados Unidos. En cuanto a posgrados se tiene una de las matrículas más bajas de América Latina, sólo el 8% (400,000 estudiantes)de la educación superior está en posgrado y la mayoría son maestría. “El problema es que la soberanía científica se logra con capital humano en nuestras universidades y participando en redes internacionales”.

De acuerdo con el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2022, el anexo 12 correspondiente a Ciencia, Tecnología e Innovación, de no ser modificado, recibirá 113,277 millones 421,634 pesos, incluyendo recursos fiscales y propios, esto ¿qué significa para México en términos reales?

El doctor en políticas públicas, Carlos Iván Moreno Arellano, especialista en gobernanza en universidades y sistemas de educación superior, políticas públicas comparadas y cambio organizacional asegura a El Economista que por un lado es una buena noticia el aumento al Ramo 38 concerniente al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología que en términos reales es un 7 por ciento.

Dijo que hay que celebrar que se tome en cuenta al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) que crece 26% con casi mil 700 millones de pesos más, y que probablemente implique la incorporación de más investigadores e investigadoras jóvenes a las universidades, “actualmente son alrededor de 35,000 y en los últimos años se había crecido muy poco debido a cuestiones presupuestales; esto podría ser un empujón muy importante e incluso contribuir al tema de la fuga de cerebros”; además menciona los Programas Nacionales Estratégicos (Pronaces) que aumentan 530 millones de pesos, esto es un 65% de aumento. “Con ello se manda un buen mensaje sobre la importancia de la ciencia, la tecnología y la innovación, aunque falta saber cómo se van a ejecutar esos recursos”.

Por otro lado, el también profesor-investigador en el Departamento de Políticas Públicas del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas de la Universidad de Guadalajara (UdG), dijo que hay otros mensajes importantes que guarda el proyecto de presupuesto, por ejemplo, en el caso de las universidades y en general todo el sistema público, prácticamente queda igual, sólo se recupera la inflación.  Salvo el caso de la UNAM que tiene un crecimiento del 1% en términos reales, con 2 mil millones de pesos adicionales, el resto, sobre todo las universidades estatales, crecen en 0.05%.

El actual coordinador académico y de Innovación en la UdG, recordó que para el 2021 la inflación estimada con la que se calculó el presupuesto fue de 3.4%, pero la inflación prevista para el cierre del año es de entre el 5.5 y 6%, “en ese diferencial es donde las instituciones pierden recursos en términos reales. La misma ANUIES ha hecho un trabajo muy interesante que muestra que desde el 2015 a la fecha, por la pérdida inflacionaria, hay un déficit acumulado en las universidades públicas estatales de alrededor de 22 mil millones de pesos”.

Agregó que hay un problema muy grave que se presenta en estas instituciones, pues en los últimos 20 años la matrícula había crecido el doble, pero luego de la pandemia el ciclo 2020-2021 la matricula decrece, “hoy hay 109 mil estudiantes menos de primer ingreso en educación superior y cerca de 240,000 menos en educación media superior, esto también es un reflejo de este rezago en inversión”.

Otro problema que se puede detectar es que se consolida la desaparición de los Fondos de Concurso, instrumentos que permitían a las instituciones públicas presentar proyectos y obtener recursos para equipamiento o infraestructura. “En 2015 había alrededor de 11 fondos de concurso, federales, ahora solo hay uno, el Programa Profesional Docente (...) El problema es que estas palancas de crecimiento adicionales al subsidio ordinario no están siendo sustituidas por alguna otra política o con el mismo subsidio ordinario”.

Otras preocupaciones

Moreno Arellano comparte sobre otras áreas en las que se tenía expectativa apareciera en el presupuesto  y no resultó así, por ejemplo, el Fondo Extraordinario para la Obligatoriedad de la Gratuidad, ya que desde 2019 una reforma al Artículo 3° estableció que la educación superior es obligatoria y gratuita para el Estado, por lo que tendría que existir un fondo para compensar lo que las universidades públicas requieren en recursos.  “Hoy incluso ya se están dando las presiones y amparos para hacer realidad esta gratuidad, pero sin los recursos para compensarlo. Se esperaba al menos un capital semilla, pero hasta ahora no existe”.

También se reiteró la preocupación por los proyectos de investigación que son multianuales y que se financiaban principalmente de los Fideicomisos, “estos desaparecieron el año pasado y tampoco fueron sustituidos por ningún otro mecanismo”, además  de las becas de posgrado que solo mantuvieron su presupuesto.

El especialista explica que ahora la Cámara de Diputados será quien pueda observar estas preocupaciones y ajustar el presupuesto en la materia, pues  la presión en las instituciones es alta y hasta ahora no están los recursos que respondan a las necesidades.

La ilusión del aumento en ciencia y tecnología

  • El doctor Fernando Fabián Rosales, investigador del INAOE, compartió (Twitter: @FRosalesO) un análisis con base en los PEF 2012-2021 y el PPEF 2022, utilizando el deflactor implícito del PIB 2013 de la página Transparencia Presupuestaria.
  • En él explica que con 93,544 mdp en recursos fiscales (62,370 mdp constantes 2013), el presupuesto 2022 es el mayor para ciencia y tecnología en los últimos 6 años pero dista mucho del periodo 2014-2016.
  • El presupuesto CTI como porcentaje del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) es el más bajo en los últimos 10 años, al situarse en apenas 1.3%, el mismo nivel que en 2012 y 2019.
  • Como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), el presupuesto 2022 para CTI es de 0.33% en recursos fiscales (0.4% total), muy por debajo de la meta del 1% del PIB que mandata la actual Ley de Ciencia y Tecnología.
  • En términos reales, el presupuesto asignado a CTI es 4% mayor respecto al 2021, revirtiendo la caída presupuestal de -1.6% en 2021
  • El 90% del presupuesto se concentra en 4 ramos: educación, salud, agricultura y Conacyt.
  • El Consejo pasa de un presupuesto de 26,573 en 2021 a 29,564 mdp en el PEEF 2022, un incremento nominal del 11.3% sin embargo, sigue estando por debajo del presupuesto de 2018 en términos reales.
  • Tomará décadas volver a los niveles de inversión requeridos para avanzar en CTI.

nelly.toche@eleconomista.mx