Uno de los grupos de influencia estadounidense que más se ha opuesto desde el primer momento al presidente electo? Donald Trump ha sido Hollywood. Si bien este segmento es un poderoso portavoz de todo California, estado que históricamente se ha identificado con el partido demócrata, no siempre había repudiado a los presidentes republicanos como recientemente está sucediendo.

Un ejemplo claro de una convivencia perfectamente lograda entre la meca del entretenimiento y la Casa Blanca la personificó la pareja formada por Ronald y Nancy Reagan. El presidente Reagan fue uno de los actores, activistas y políticos estadounidenses más populares de la historia del siglo XX. A pesar de haber sido miembro del partido republicano y tener fuertes nexos con grupos de interés de extrema derecha, Reagan también logró ser uno de los bastiones del Hollywood de los años 50, 60 y 70, así como un gran abogado del sueño americano.

Se antoja pensar que Trump podría haber logrado una sinergia similar con los medios y el show business, que eventualmente necesitará para construir el capital político y social que requerirá para poder gobernar el país más poderoso del mundo de manera eficiente. Cabe recordar que el millonario ya tiene un pie dentro de Hollywood al participar en episodios del programa Shark Tank y The Apprentice, así como la propiedad de los derechos del certamen Miss Universo.

El episodio de esta semana se llevó a cabo el domingo pasado durante la entrega de los Golden Globes, en donde el rechazo a Trump fue unánime y directo.

En esta ocasión fue la actriz Meryl Streep quien encendió la llama del rechazo ante la arrogancia y poca sensibilidad que ha mostrado Trump al traer a la luz un episodio en el que el republicano presuntamente se burló del periodista Serge Kovaleski del New York Times, el cual sufre una discapacidad congénita, ridiculizándolo ante los medios. Al reclamo discreto pues nunca se mencionó el nombre Trump pero directo, inmediatamente se sumaron varios líderes más durante la noche.

En este mismo evento, los golpes al presidente electo más polémico de la historia estadounidense, a veces disfrazados, a veces directos, en ocasiones entre chistes y otras con lagrimas, fueron constantes. Otras celebridades como Hugh Laurie, Byron Howard y Viola Davis enviaron un mensaje de rechazo rotundo a las políticas y opiniones que tanto han separado a una sociedad que siempre se había jactado de unida y tolerante.

Como todos hemos visto, durante la campaña de Trump y en los últimos dos meses posteriores a su triunfo electoral, el presidente electo ha sido irreflexivo y políticamente incorrecto al referirse a individuos y sectores de la población. En esta ocasión, el lunes por la mañana, después de la entrega de los Golden Globes, Trump echó más gasolina al fuego llamando a Meryl Streep una de las actrices más sobrevaluadas de la industria.

Este nuevo capítulo en el reality de la política de Estados Unidos plagado de grillas mediáticas deja una vez más con mal sabor de boca a la opinión pública a sólo unos cuantos días de que Trump ocupe la silla presidencial. Más allá de la libertad de expresar su gusto o animadversión por una actriz, hace alarde de su poca madurez y mal gusto para ocupar uno de los puestos más importantes en la política mundial.

El evento pone en evidencia una vez más la compleja relación que se ha entretejido entre los medios, el espectáculo, la política y las redes sociales. Los impactos y el manejo de la información está viajando más rápido y más vorazmente que nunca.

Hasta hace un par de días, tanto en Hollywood como en el resto de la industria del espectáculo, un secreto a voces es que el presidente electo no ha logrado conseguir quién cante en su fiesta de toma de posesión. Parece que al menos un sector de la población que se ha opuesto al líder máximo es congruente y se ha unido para demostrar su rechazo.