(Segunda parte)

Hace unos días volvió House of Cards la primera serie de Netflix, basada en una miniserie británica sobre política parlamentaria. La segunda temporada arranca en el punto en que se quedó la primera, sin resúmenes: Francis Underwood (Kevin Spacey) ya se coló a la Casa Blanca y en esta segunda entrega promete más intrigas en los pasillos de la calle Pennsylvania que la propia Scandal. Netflix pone la serie completa a disposición del público de un tirón, lo que provocó maratones obsesivos e irracionales el pasado fin de semana.

El gusto le durará poco a Netflix porque el verdadero gigante digital: Amazon, aprovechó este último año lanzando su estudio de producción y febrero para estrenar una docena de pilotos de series nuevas (el reporte de estas en otra entrega). El contenido digital de Amazon todavía no está disponible en nuestro país sin trucos con la banda ancha. El tercer proveedor de contenido digital en Estados Unidos: Hulu, también se anotó con media docena de series a finales del 2013. ¿Es el principio del fin de la era de oro de HBO y AMC o sólo de las cadenas tradicionales ABC, CBS, NBC o Fox? Demasiado pronto para decirlo.

Por lo pronto, AMC retomó la segunda parte de la temporada 4 de The Walking Dead, estrenada en nuestro país apenas unas horas después que en Estados Unidos (¡gracias!). La prisión ha quedado atrás y nuestros héroes desperdigados en la campiña llena de zombies. Un buen pretexto para retomar a cada personaje y profundizar un poco. El primer capítulo fue sobre Carl, hijo de Rick, y Michonne; el segundo, pretexto para presentar caras nuevas, ¿quienes de ellos serán los villanos de pesadilla que harán palidecer a los mismos zombies? Una segunda parte que parece más bien la temporada 5.

Regresan del midseason The Black List y Marvel Agents of S.H.I.E.L.D. La primera sin dejar un respiro para aliviar la tensión, continúa el ritmo que destacó su estreno entre lo mejor de la TV del 2013. La segunda,tratando de amarrar los fans del universo Marvel en forma lenta pero sólida gracias a Joss Whedon, por lo menos en lo que aparece la siguiente película de los Avengers o se estrena una mejor serie de superhéroes como Arrow.

También vuelve la tercera temporada de Revenge, donde de inmediato es evidente una rectificación que desecha buena parte de las tonterías que ahogaron la segunda temporada. Volvemos a las fotos tachadas de rojo y la lista de venganzas, las miradas feroces y las escenas al atardecer en los Hamptons. Personajes con enfermedades terminales, traiciones, chismes de alcoba, whiskys dobles para Conrad: todo por buen camino.

Finalmente, el estreno de una inverosímil segunda temporada de The Following. Me pregunto cuántos de los que sintonizaron el canal Warner lo hicieron para saber si Ryan y su novia sobrevivieron el final de la primera temporada, y cuántos lo hicieron por compasión más que morbo, pensando que ya habiendo tocado fondo, el único sitio para el que podía ir la serie era hacia arriba. Siempre se puede cavar un poco.