Uno de los detalles más entrañables de Cuando el cielo se pinta de anaranjado (UANL) es precisamente su título. Tengo 45 años , dice Irma Gallo, su autora, para decir que ve venir el atardecer de su vida. Al llegar a esa tarde de sol color mandarina, Gallo hace un alto para reflexionar sobre su trabajo como periodista.

En el 2011 y el 2016 Gallo publicó varias piezas de largo y mediano aliento de para distintos medios como Sin Embargo, Gentleman o Variopinto. Revisándolos encontró que entre ellos había un hilo conductor: la condición femenina.

Casi todos los textos del libro son sobre cómo se vive ser mujer en México, todos menos el de la entrevista con Joumana Haddad, que habla del feminismo de manera más global . Lo que más me interesó , dice, periodista cultural, al fin y al cabo, es conocer mujeres que por medio de arte superan la violencia y la inequidad .

Uno de esos casos es el de la obra de teatro Medea material, en el Foro Shakespeare. Itari Marta, directora del foro, invitó a mujeres que hubieran sufrido, o estuvieran sufriendo, violencia doméstica a poner en escena su dolor. Muchas de ellas tuvieron una transformación brutal . Irma hizo un reportaje que quita el aliento, una de las mejores piezas del libro.

Si ser mujer en México en el mundo es una condición de desventaja, ¿qué debemos hacer?

No lo sé, me gustaría que este libro se leyera dentro de 10 años y todos digamos ‘qué mal estaban las cosas’ porque entonces estaremos mejor.

Pero la verdad , dice, no lo creo .

Sororidad como canto

Cuando el cielo se pinta de anaranjado es también un recorrido por varios de los casos mediáticos del último lustro en el que el abuso contra una mujer se hizo patente.

Probablemente nadie cubrió mejor el caso de Yakiri Rubí Rubio que Gallo. ¿Recuerdan a Yakiri? Tepiteña, menudita, lesbiana, violada. Fue encarcelada por matar a su violador en defensa propia.

A través de entrevistas con sus padres y visitas a reclusorio de Tepepan, Irma Gallo va desgranando la historia de este doble abuso: el del violador y el de las autoridades.

Los reportajes son cercanos, cálidos. Como si con ellos Irma quisiera crear una comunidad de mujeres. Me gusta tanto la palabra sororidad, que suena como si estuvieras cantando . La sororidad es un término que cada vez tiene más fuerza, más actualidad. Significa la hermandad entre mujeres; mujeres ayudando a mujeres.

Feminismo excluyente: ya no

Para una de sus piezas Irma puso un post en Facebook: ¿qué opinaban las mujeres del feminismo? ¿Se consideraban feministas? Fue muy sorprendente pero las más jóvenes decían que no. Que para nada , dice Irma y platicamos sobre el desgaste, la mala fama de la palabra feminismo. Comparamos notas. Hablamos sobre esta nueva ola refrescante de feminismo entre las nuevas generaciones los Millennials y más jóvenes con celebridades como Emma Watson o Beyoncé.

Pero hay una piedra en el zapato sea de tacón o bota militar : el feminismo intelectual, académico, que solo habla de sí mismo. En una de mis conversaciones con Jean Franco, feminista y crítica literaria, me decía que el feminismo se ha olvidado de las otras mujeres: las indígenas, las transexuales... ¡Nos hemos olvidado de los hombres! Las feministas están enojadas porque no hay equidad pero se cerrado a todo lo que no es su target, su objetivo .

Es hora de que el feminismo sea incluyente. Me gusta más hablar de la causa de las mujeres que del feminismo .

En el libro hay indignación pero sobre todo hay historias. Las historias conforman el mundo y quien lea Cuando el cielo se pinta de anaranjado se abrirá a un mundo donde importa una chava violada en el Estado de México, una mujer a la que un poderoso le quita a sus hijos, el abandono de las prostitutas de la tercera edad y, aunque no están en el libro, me importa un México en el que podemos hablar de estos temas y también de 43 estudiantes hombres que desaparecieron y siguen desaparecidos .

concepcion.moreno@eleconomista.mx