“El universo requiere la eternidad, por eso reafirman que la conservación de este mundo es una perpetua creación, y que los verbos ‘conservar’ y ‘crear’, tan enemistados aquí, son sinónimos en el cielo”.

Fragmento de Historia de la eternidad, de Jorge Luis Borges.

Como parte de las actividades de la conferencia mundial “La cosmogonía y la mitología de las civilizaciones milenarias en la preservación del planeta”, la científica mexicana Ana María Cetto abrió su participación explicando que, aunque el tema de la visión del universo y sus relaciones por parte de las civilizaciones milenarias en la conservación del planeta es ajeno a su especialidad, la física, admite que es consciente de la relevancia y el respeto que se merece el abordaje de este tema desde todos los ángulos.

“Hay dos elementos culturales que están claramente identificados como centrales en las cosmovisiones indígenas de América: si bien no son exclusivos de nuestra región, el vínculo orgánico entre el hombre y la naturaleza y la concepción cíclica del paso del tiempo”, explicó la doctora Cetto.

A partir de ahí, la científica se dio a la tarea de explicar la relación que guarda la ciencia moderna con los elementos culturales de las cosmologías y cosmovisiones variadas que componen el panel del congreso.

Lo interesante de que una profesional y estudiosa de las ciencias exactas aborde temas que tienen que ver más con la antropología, la historia y hasta la mística, es que en primera instancia acepta el predominio de la civilización de occidente sobre otras culturas.

“(Hay que entender que) la naturaleza es fuente de recursos, y el principal motivo para conservarla, gestionarla, explotarla o en su caso manipularla, es la supervivencia del hombre”, sentenció Cetto.

En su momento abordó las tendencias actuales de manejo de recursos, como el caso de la corriente reciente de desarrollo sostenible, a manera de convergencia entre la economía y la ecología, sin dejar de lado al hombre como fin último de las decisiones tomadas.

responsabilidad científica

En entrevista exclusiva para El Economista, Ana María Cetto abordó la reflexión del papel de los científicos, pero también de la sociedad civil en la toma de decisiones sobre el futuro de la tierra. El científico es un puente de comunicación entre las condiciones en las que estamos viviendo y el ideal hacia el que nos podríamos dirigir.

“Todos tenemos responsabilidades, como ciudadanos y seres humanos. Pero hay cargas específicas para los científicos. El que tengamos una formación científica y nos dediquemos a la investigación nos abre puertas hacia un conocimiento más profundo de los sistemas y una comprensión de lo que está pasando”, dice Cetto.

Esto último incluye no sólo a los científicos naturales, como físicos y matemáticos, sino a los científicos sociales, pues los sistemas a los que se refiere no son ecosistemas vírgenes, sino que la mano del hombre ha llegado a todos los rincones del planeta. “Requerimos de participación y diálogo entre las disciplinas y los científicos que trabajan en ellas (...) Cuando uno está desarrollando una teoría, resolviendo una ecuación o haciendo un análisis estadístico, hay que pensar no sólo en el tema científico per se, sino también en las implicaciones que pueden tener en el contexto”.

El papel de la sociedad

Antes de pasar a la responsabilidad de la sociedad civil, Ana María Cetto puntualiza que el científico tiene la responsabilidad de comunicar sus hallazgos. A partir de entonces es cuando “uno va tendiendo puentes. La comunicación juega un papel impresionante hacia diferentes sectores, desde los que toman las decisiones, el público, los jóvenes, etcétera. A través de la enseñanza y la difusión del conocimiento” y posibles soluciones a los problemas de hoy en día.

El siguiente paso es que los ciudadanos se apropien de la información. “(Nos toca) organizarnos, no esperar a que los gobiernos lo hagan, y ahí se abre un campo de acción para hacer presión sobre los gobiernos”.

En este sentido, los ciudadanos deben ejercer presión, con información fidedigna generada por los científicos, para que los políticos tomen acciones en favor de hacia dónde se mueve la sociedad. Ésta, entre más actualizada esté, podrá exigir lo que más le convenga, y esto incluye involucrar o incluir los conocimientos milenarios de las culturas indígenas, como es el caso de la maya.