Pablo Weisz, hijo de Leonora Carrington, la escultora, pintora y grabadora muerta el pasado miércoles en esta ciudad, no fue capaz de contener el llanto. Ella dejó una huella indeleble en todos nosotros. Como madre fue tierna y como artista nos dejó la magia de sus imágenes , musitó.

Lo anterior durante el homenaje póstumo que el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) rindió a Carrington. En México, su patria por más de 70 años, vivió y se enfrentó al surrealismo de una manera distinta a como lo había hecho en Europa , había dicho poco antes la titular del INBA, Teresa Vicencio Álvarez.

Pablo lloró. La congoja se apoderó de él y, sin embargo, con aplomo, leyó su texto titulado Homenaje de Pablo a mamá . Quienes la conocieron, no la conocieron más que en parte. Ella vino al mundo e iluminó todo con su luz .

En el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes esas palabras sonaron sagradas.

Te fuiste y dejaste a la gente preguntando: ‘¿Qué querrá decir esta imagen? La siento adentro de mi ser, pero ¿qué querrá decir?’ , clamó con la voz entrecortada Pablo Weisz.

Pero no sólo Pablo habló. También su hermano, Gabriel Weisz, quien agradeció a las autoridades políticas y culturales del país la buena disposición que siempre mostraron para reconocer el valor estético de la obra de su madre.

Para Leonora. Para los que quedamos , fue el discurso que preparó y leyó para todos los asistentes.

No te vamos a olvidar, porque olvidarte sería haber perdido una parte de lo que sentimos , reflexionó Gabriel Weisz Carrington con un cuarteto de guitarras de fondo.

El discurso oficial lo ofreció Vicencio Alvarez, titular del INBA y promotora del homenaje que congregó esta tarde en el Palacio de Bellas Artes a decenas de personas, entre alumnos y maestros de artes plásticas, críticos, coleccionistas, funcionarios, amigos y familiares de Leonora Carrington, la última surrealista.

Creadora múltiple, polifacética, libre

Creadora múltiple, polifacética, libre por encima de todo, sin más compromiso que el de la creación misma. Ella perteneció al conjunto de artistas europeos que llegó a México (a partir de) 1939, empujado por la Segunda Guerra Mundial. Un grupo heterogéneo, crítico y arriesgado que influyó en el mundo intelectual mexicano , anotó.

Tras esa consideración, la funcionaria recordó que fue por eso que en México, su patria por casi 70 años, Carrington vivió y se enfrentó al surrealismo de una manera muy distinta a como lo había hecho en Europa.

Aquí dialogó con un pueblo en el que la magia, la fantasía y la mitología son parte de su vida diaria, refirió en el sentido homenaje a la artista nacida en abril de 1917 en Lancashire, Inglaterra, y a quien una neumonía cortó su vida el 25 de mayo del 2011.