Al filo de la media noche se estrenará la precuela de la trilogía original de Star Wars conocida como Rogue One, donde los rebeldes consiguieron los planos de La estrella de la muerte para que el personaje de Luke Skywalker pudiera destruirla en el Episodio IV.

Los estudios no manejan esta cinta como una precuela, sino como una película separada de los episodios centrales de la trama. Pero la realidad es que es imposible no pensar en Rogue One más allá de los siete episodios: es una secuela del Episodio III y una precuela del IV.

La trama gira en torno a Jyn Erso, (Felicity Jones), una delincuente que busca la destrucción del imperio. Jyn es reclutada por los rebeldes para robar los planos de la estrella de la muerte que se encuentra en construcción. Dato curioso: Su padre, Galen Erso (Mads Mikkelsen), es el científico constructor de la misma.

En esta misión que tuvo lugar 34 años antes del Episodio VII: El despertar de la fuerza , Jyn contará con la ayuda del oficial de inteligencia rebelde Cassian Andor (Diego Luna), quien deberá asegurarse que el carácter impulsivo de Jyn no traicione la misión.

Por el lado de los malos, es importante mencionar al mismísimo Darth Vader, quien aparecerá poco pero de manera sustancial, y a Orson Krennic (Ben Mendelsohn), director de Investigación de Armamento Avanzado del Imperio.

George Lucas ha comentado que la cinta le gusta más que El despertar de la fuerza, lo cual podría no ser significativo, pues es un cineasta que hizo las peores cintas de su propio universo.

Por ahora, los productores esperan que la cinta rebase los 300 millones de dólares en su primer fin de semana en la taquilla mundial.