La prematura muerte de Rafael Tovar y de Teresa, secretario de Cultura, ha sido un acontecimiento triste para el país y una irreparable pérdida para el desacreditado gabinete de Enrique Peña Nieto. Tovar logró mantener su prestigioso apellido al margen de escándalos de corrupción y negocios opacos a lo largo del sexenio y de su larga carrera en la política mexicana. Tanto al frente del Conaculta como en el último año en la Secretaría de Cultura, su apellido será recordado honorablemente y con cariño por sus colaboradores.

Nacido en el seno de una familia donde la cultura y el arte?fueron siempre un tema central ?en las conversaciones y las sobremesas, desde niño, Rafael mostró un profundo interés por estos temas. Su padre, Rafael Tovar y Villagordoa, era médico y un apasionado conocedor de arte virreinal y novohispano.

Desde niños, tanto Rafael ?como Guillermo y el más pequeño de los hermanos varones, ?Fernando, esperaban con ansia a que su padre regresara a casa en las tardes para llevarlos a recorrer el centro de la Ciudad de México. Los fines de semana el pasatiempos favorito era visitar iglesias, conventos y zonas arqueológicas a las afueras de la ciudad.

Pero el amor por las artes también venía por parte de su madre, pues su abuelo Guillermo de Teresa era un apasionado lector y propietario de una inmensa biblioteca, en la afrancesada casona de la calle de Jalapa, en la colonia Roma, donde los hermanos Guillermo y Rafael pasaban tardes enteras leyendo y escuchando música clásica. Es así que la pasión por la cultura y el arte floreció en la familia y los apellidos Tovar y de Teresa se fueron entretejiendo en la vida cultural de nuestro país.

Culto, educado, discreto, congruente, conciliador y serio. Rasgos que caracterizaban a Tovar y que se ven reflejados en los logros que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes acuñó durante sus dos mandatos. En la primera ocasión que ocupó la dirección del organismo, entre 1992 y el 2000, se inauguró el Cenart, institución que Tovar impulsó y al cual defendió durante más de dos décadas. También durante estos años y con su apoyo se crearon el Museo de Arte Popular en la calle de Independencia en el Centro Histórico y el Centro de la Imagen en la Ciudadela. De igual manera, Tovar impulsó la creación de varios fondos como Foprocine y Fidecine para la realización de películas y cortometrajes, así como un fondo para apoyar el rescate de edificios históricos en distintos estados de la República.

Posteriormente, durante su segunda gestión al frente de Conaculta, entre el 2012 y el 2015, Tovar promovió lo que podría considerarse como varias de las exposiciones más importantes a nivel mundial, tales como Aztecs, Leonardo, Rafael y Caravaggio, Miguel Ángel Buonarroti , y Yayoi Kusama.

En diciembre del 2015, el presidente Peña Nieto lo invitó a crear y encabezar la Secretaría?de Cultura y fue así que Tovar?logró ocupar el puesto más importante en su carrera y también el más alto en el ámbito cultural?de nuestro país. Paradójicamente, un puesto que le duró escasamente un año y que apenas pudo favorecerse de su pasión y conocimiento.

Si bien Tovar nunca fue abiertamente militante del PRI, su buena relación con el partido en el poder fue crucial para su carrera. Desde la década de los 70, cuando Guillermo, su hermano,?fue nombrado cronista de la ciudad por Gustavo Díaz Ordaz hasta su homenaje póstumo encabezado por Peña Nieto, Tovar mantuvo siempre un sitio preferencial durante los mandatos priistas. Diplomático y abogado,?Tovar supo manejar con gran pericia durante más de 30 años las luchas de poder y los raquíticos presupuestos para cultura. Fue así que logró impulsar con indudable éxito y continuidad la misma durante varios sexenios.

Es precisamente éste, el logró más importante y por el cual los mexicanos recordaremos a?Rafael Tovar y de Teresa.

Descanse en paz.

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