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Quijotesca ensalada hacia lo imposible
Tomás Marco se ha especializado en los personajes difíciles de llevar a escena.

No la ha tenido fácil Tomás Marco (Madrid, 1942) al crear una más de sus óperas en que aparecen personajes difíciles de poner en movimiento en un escenario; ahora, en lo que parece ser una escalada hacia lo imposible, el autor hizo una ópera de cámara basada en la más importante novela que se ha escrito en lengua española, Don Quijote de la Mancha pero también de las más complicadas.
El caballero de la triste figura es la más reciente de una lista de por lo menos cinco obras. Antes fueron: Ojos verdes de luna (protagonista, Bécquer); El viaje circular (Homero); Segismundo (basado en La vida es sueño de Calderón de la Barca), obra en la que mete a Platón, Descartes y Alberto Lista. Una ensalada rusa a la que llamó ópera de bolsillo . Recordamos también su Selene, estrenada en 1974, su primer trabajo de este tipo.
El caballero de la triste figura será presentada en el 40 edición del Festival Internacional Cervantino, los días 11 y 12 de octubre en el Teatro Juárez, de Guanajuato, obra que de acuerdo con Marco establece una equilibrada asociación entre las posibilidades musicales de la ópera y el arte teatral , cualquiera que esto signifique, puesto que entendemos que eso precisamente es la ópera.
berenjenal sobadito, ?pero con garantías
Marco se ha metido en un berenjenal. La especialista quijotista y quijotesca María Stoopen, en su espléndido ensayo Los autores, el texto, los lectores en el Quijote de 1605, nos advierte de la complejidad de esta sencillez aparente del Quijote: El lector de cada generación, de cada grupo social, según sus propias características culturales; los críticos, los historiadores de la literatura, según su aproximación teórica y metodológica; los individuos en particular... Cada uno de ellos ha hecho su propia lectura del Quijote y el sedimento que han dejado todas esas lecturas ha enriquecido a la obra misma a lo largo de los siglos; forma parte de su patrimonio .
Tomás Marco intenta una nueva lectura ahora operística de la mano del Coro de la Comunidad de Madrid y del Ensamble de la Joven Orquesta de esta misma comunidad.
Una de las constantes preocupaciones de Marco es amalgamar el estilo barroco del canto con la música actual, ocurrió en Segismundo y ahora en El caballero...
Ante la obra cumbre de Cervantes, Marco tenía por lo menos tres caminos: tomar el todo y mediante el método de elipsis audaces resumir la primera y segunda parte de la novela; otra opción era acometer por el lado de un tema (ejemplo: de las novelas de caballerías), y la tercera, trabajar los pasajes más atractivos para el público, los capítulos digamos emblemáticos. Esto último fue lo que finalmente hizo Marco, tomar el camino más fácil, más pavimentado y sobadito. Por lo que él mismo escogió las partes que integrarían su obra.
El maestro Guillermo Heras es el director de escena, el maestro José Luis Castillo tiene la dirección musical y Félix Redondo, el coro.
Esperamos que a Marco le vaya bien. Por lo pronto, esta tríada de virtuosos es garantía de un buen espectáculo. Particularmente del maestro Castillo conocemos el gran trabajo que ha hecho en México.
Fue un acierto del Cervantino haber traído esta ópera. Porque, de acuerdo con Tomás Marco, se trata de una obra que interesa, apasiona y divierte, el Quijote es una novela plenamente actual, en lucha contra muchos prejuicios y situaciones dadas que permanecen sin resolver.
ricardo.pacheco@eleconomista.mx