El verano ha durado 10 años en los Siete Reinos. El Rey Robert Baratheon, el Usurpador, pide a Lord Stark que desempeñe el cargo de mano del rey ante el abrupto fallecimiento de Lord Arryn, su antigua mano. Lord Eddard Stark acepta el cargo porque es su deber y por la larga amistad que lo une con el rey. Dicho nombramiento desata la furia de los Lannister, la familia más rica de los Siete Reinos, quienes prácticamente mantienen el reino con su oro y anhelan conseguir el preciado Trono de Hierro. Las emociones más básicas despertarán la lucha por el poder: el juego de tronos.

Con este in media res George R. R. Martin abre su exitosa saga fantástica titulada Canción de hielo y fuego. La primera entrega de esta kilométrica narración lleva por nombre Juego de tronos y es la versión literaria de uno de los estrenos telenarrativos más espectaculares, no solo del 2011, sino de la década, según algunos conocedores y fanáticos de las series de televisión norteamericanas.

Antes de hablar de la versión televisiva (que sí lo haremos) indaguemos un poco en ese universo creado por la imaginación desbordada del autor de Nueva Jersey, en cuyo curriculum figura haber sido uno de los guionistas de una verdadera serie de culto: The Twilight Zone (La dimensión desconocida).

Volvamos a la historia: El Eddard Stark viaja a Desembarco del Rey junto con sus hijas, Sansa y Arya, y deja en Invernalia, su tierra, tanto a su esposa como a sus hijos varones: Robb, para gobernar Invernalia, Rickon porque aún es muy pequeño y Bran por haber sufrido un accidente, que sabemos en realidad se trató de un atentado. Por su parte, Cersei y Jaime Lannister, hermanos mellizos muy cercanos al rey, harán lo que sea necesario, incluso matar, para conseguir el trono forjado con cientos de espadas, el cual visualmente es interpretado de muy buena forma en el cartel promocional de la serie, que es también la portada de la edición en español publicada por Mondadori, que circula desde finales del 2011 en las librerías y que ha registrado ventas extraordinarias.

En el transcurso de la narración, el invierno se acerca y los tiempos se vuelven más difíciles. Si bien, al principio la novela nos habla de intrigas lo verdaderamente importante ocurrirá con el paso de las páginas en las zonas marginales de Invernalia. En el exilio, viven los dos últimos descendientes de la dinastía Targaryen, Viscerys -joven necio y orgulloso- y Daenerys -dulce y tímida niña-.

Viscerys se cree un elegido y piensa que el Trono de Hierro le está destinado. Por eso, decide un buen día vender a su hermana a los salvajes Dothrakis. A cambio sabe que ellos le pueden proporcionar un ejército enorme con el cual disputar el Trono. Pero estando con aquellos salvajes, Daenerys se convierte en Khaleesi -esposa del Khal, jefe de los Dothrakis- y eso le dará la fuerza y determinación suficientes para convertirse en una mujer: Daenerys de la Tormenta.

Más allá está el Muro, límite que mantiene los Siete Reinos a salvo del Bosque Encantado y de las criaturas que en él habitan. Los protectores del Muro son los miembros de la Guardia de la Noche. Con ellos vive Jon Nieve, hijo bastardo de Eddard Stark, quien al juramentarse como hermano de la Guardia de la Noche se encuentra de frente con la constatación más brutal de que las fantasías no son del todo una suma de curiosidades, sino que, por el contrario, entrañan los peligros más oscuros. Nieve se encuentra con los caminantes blancos esos seres muertos con ojos azules que matan a los vivos y de los cuales una nana senil le contaba a él y sus hermanos cuando era un niño.

ENTRE ZOMBIES Y DRAGONES

Estos caminantes bien puede ser una aliteración del prototipo zombie llevado a una ciencia ficción que encuentra su mejor territorio en la recopilación del pasado amontonado, el pastiche desde la necesidad de encontrar nuevas fantasías cuando la realidad cada vez nos parece más brutal y alocada. Estos zombies son la verdadera amenaza de los Siete Reinos aunque, curiosamente, nadie es capaz de advertirlo por estar jugando el juego de tronos, un juego en el que "sólo se puede ganar o morir".

Ahora bien, lo central de esta historia, al parecer (no somos profetas: nos falta leer como 5,000 páginas para completar la saga), estriba en el nombre "Canción de Hielo y Fuego". En el momento en que Martin nos introduce a la historia, los puntos fundamentales se hallan en los extremos, muy alejados que parecen invisibles. El hielo de los muertos vivientes y el fuego de los dragones y de las armas. El giro interesante desde esta primera entrega se sitúa en el papel de las mujeres, quienes una vez que los grandes hombres han caído deben sacar a flote a los reinos con su ingenio femenino, así ellas gobernarán a través de sus hijos hasta que éstos se corrompan tanto que ya no puedan seguir haciéndolo ellas, momento en el cual los juglares compondrán hermosas canciones sobre caminantes blancos y dragones renacidos que nublarán el juicio de los habitantes de los siete reinos.

LA EXITOSA VERSIÓN TELEVISIVA

Por último, si diferenciamos la serie y el libro nos daremos cuenta que tienen muchos puntos en común. De hecho, podemos encontrar diálogos completos en las escenas de la serie, aunque, a nuestro juicio, una de las más grandes recompensas de leer este libro de 800 páginas es que ofrece la posibilidad, como lo hace todavía mejor la literatura, de conocer a fondo el carácter de los personajes, sus pensamientos y el por qué de sus actos. Incluso se puede deducir la visión que tiene cada personaje del mundo, sus aspiraciones y sus debilidades.

En la adaptación televisiva el protagonismo es más equilibrado, no se profundiza ni se descarta. Por otro lado, un gran acierto tanto en el libro como en la serie, es el uso de los símbolos y los tejidos espirituales que hay en torno a los Dothrakis, cuya visión de vida es el equivalente a la reacción que nos causa el mundo de oriente a los occidentales: un enigma total.

Las diferencias más importantes entre una y otra versión son las siguientes: 1) la serie cuenta con secuencias de sexo muy interesantes que le dan mayor intensidad y atractivo. 2) En el libro es más notoria la evolución de Daenerys Targaryen, que pasa de ser una niña miedosa para convertirse en una mujer con la seguridad que le confiere llevar "la sangre del dragón" corriendo por sus venas. 3) En el libro, además, el lector cuenta con pleno conocimiento de las dimensiones de los reinos, la localización específica de algunos sitios de importancia y su peso simbólico.

Para finalizar, lo mejor del libro es la forma en la que está contado: amplios capítulos narrados por cada uno de los personajes. Esto ofrece perspectivas más nítidas, más cercanas sobre las historias, con lo cual, el autor no sólo transmite las descripciones de los lugares, sino también las dudas de los personajes y, fundamentalmente, sus miedos. El final tanto de esta primera entrega como de la primera temporada de Juego de Tronos es simplemente sensacional. De lo único que puedes estar seguro después de acumular tanta historia, tanto sentido y tanta narración es que la saga solamente puede ponerse cada vez mejor.

BVC