Me gusta contar esta historia en nuestras proverbiales fiestas patrias, pero en pleno abril el Archivo Gustavo Casasola no arroja fotos de la Columna de Independencia, nuestro Ángel, nuestra Victoria Alada.

Si han tenido la suerte de entrar al Ángel, lo primero que verán es la efigie, un tanto tétrica, de un hombre de mármol amarrado a una estaca, listo para ser quemado. Su nombre: Guillén de Lampart.

Lampart o William Lamport fue un loco irlandés que vino a la Nueva España a hacer fortuna. En algún momento, se le botó la canica y se puso a proclamar que era hijo ilegítimo de Felipe III, rey de España, así que declaró la libertad de indios, negros y todos los que queden en medio. Fue la primera intentona de independizar a la colonia. Por supuesto, a la Inquisición no le hizo gracia y lo quemaron en 1659.

Un par de siglos después, Vicente Riva Palacio escribió la novela de aventuras Memorias de un impostor que fue un verdadero superventas en el siglo XIX.

Ya en el siglo XX, la novela de Riva Palacio cayó en manos del periodista Johnston McCulley, quien creó a un héroe llamado El Zorro. Sí, ese Zorro que lucha por la independencia de Texas.

El Zorro fue adorado por los niños de los años 20.

Y ahora viene lo divertido: Bob Kane y Bill Finger inventaron un héroe enmascarado con todas las cualidades de El Zorro. Y, chan chan: ¡tenemos a Batman!

Así que la próxima vez que se asomen al Ángel ríndanle homenaje a nuestro Batilibertador.

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