A Jon Lee Anderson le gustaría entrevistar al narcotraficante mexicano Joaquín El Chapo Guzmán. En entrevista vía Internet desde Londres, el periodista afirmó que a México no le tiene miedo, pero sí respeto y lo visita con una noción de supervivencia . Palabras mayores de un hombre que ha vivido, visto y escrito sobre las peores guerras en el mundo.

El cronista explicó que México es un país con todo un proceso político y una cultura criminal (no necesariamente mutuamente exclusivos) muy propios y cuyas reglas de juego son desconocidas, por los que no son partícipes .

Dijo que México es un país muy peligroso, no para todo el mundo, pero sí para policías, soldados, drogadictos, narcos y periodistas .

Jon Lee Anderson es uno de los reporteros y cronistas más reconocidos y respetados en el mundo y formará parte del elenco de lujo de escritores y personajes del primer Hay Festival en Zacatecas, del 15 al 18 de julio.

Le seduce la aventura y plantarse frente a los personajes que para bien o para mal hacen la historia, y hacerles preguntas de todo tipo, hasta dejarlos desnudos de cuerpo y alma.

Son legendarias sus entrevistas, como la que hizo al ex dictador Augusto Pinochet antes de ser juzgado por sus crímenes por el juez Baltasar Garzón, donde lo obligó a reconocer que la estabilidad chilena bien valía unos cuantos miles de muertos, o ese diálogo maravilloso donde Gabriel García Márquez descubre que el poder y los poderosos lo seducen.

Es el autor de una de las dos mejores biografías que se han escrito sobre el Che Guevara (la otra es el retrato narrado que hizo Paco Taibo II).

Nació en Estados Unidos en 1957, pero creció en Colombia y le fastidia que le digan que es heredero del polaco Ryszard Kapuscinski, santo del reporterismo moderno.

Quienes lo conocen o han leído sus crónicas y entrevistas en The New Yorker y en medio centenar de revistas y periódicos de todo el mundo, saben que Anderson tiene gusto por meterse en lugares como las favelas brasileñas y el corazón de Tepito en México.

Tiene también una endiablada manera de hacerse de buenos contactos, amén de sus credenciales de gran reportero, y poder entrevistar a los imposibles de ser entrevistados.

Anderson es poseedor de un sentido periodístico para entender y traducir las reglas de una sociedad mejor que cualquier político en el mundo.

Tú que eres un reportero de palabra escrita, ¿cómo ser un buen cronista cuando podemos ver lo que pasa en el mundo en la televisión o en Internet, en tiempo real y a todo color?

Empecinadamente. Y con cierto convencimiento de que la cocina lenta es más apetitosa y dará más gusto y de qué hablar por más tiempo que una comida rápida.

Como testigo de la realidad, ¿qué es lo que más te duele ver y reportar?

El dolor y sufrimiento de los inocentes; niños sobre todo, claro está. No es solamente terrible presenciarlo sino que, como hombre adulto, es profundamente vergonzoso y humillante: que ‘nuestro’ mundo, el adulto, haya fracasado hasta tal punto que seamos capaces de herir o destruir niños y familias vidas enteras es lo más ignominioso que he sentido jamás.

Tú que das clases, ¿qué es lo primero que les dices a tus alumnos?

Que prescindan de sus comodidades para vivir en el pellejo de otros y realmente crecer. Primero como persona, luego como reportero.

¿Cómo ser un buen reportero? Dame tus cinco recomendaciones.

Ya tienes el primero. 2. Ábrete todos los sentidos humanos en cada situación y anota todo. 3. Sé honesto y justo contigo y con los demás. 4. Que tengas una idea sobre las repuestas que buscas y qué te conduce al camino. 5. Que tengas espíritu de aventura y, si puedes, además, algo de valor.

Dame tu balance general de la situación del periodismo en la actualidad.

En crisis, pero también en un momento muy interesante. Crucial.

¿Qué estás escribiendo en estos días, cuál es tu segunda parada en el mundo?

No puedo contártelo porque todavía estoy en eso, no me conviene contarlo por ahora; lo siento.

Eres el más grande reportero en la actualidad. ¿Cuál es tu mejor motivación?

¡Qué va! Muchas gracias, pero hay muchos y muy buenos reporteros y reporteras en el mundo. Todavía considero que tengo mucho que aprender. Todavía me emociona mucho ir a un país nuevo, conocer lo desconocido, siento una profunda curiosidad por nuestro mundo, nuestra historia. Éstas, creo, son mis motivaciones.

jbadillo@eleconomista.com.mx