¿Cómo hago el amor?

Con un whisky antes ?y un cigarrillo después.

Marilyn Monroe

Marilyn murió en ?Tijuana. Así como se lee. Así me lo aseguró un taxista o peluquero o neurocirujano o agente de Gutiérrez Barrios o Fernando Sampietro o periodista al que no le pagan su columna. La verdad no me acuerdo y mejor. hoy en día la información es peligrosa. Pero no importa, hay cosas que tienen que saberse. Y como yo estoy más cerca del más allá que del más acá, pues me la juego.

El 5 de agosto de 1962 yo aún no nacía, pero Marilyn Monroe, el símbolo de la belleza moderna, sex symbol es el término apropiado, fue encontrada muerta en un cuarto de nada más literal mala muerte en San Diego. Aunque la historia oficial indica que la hallaron avejentada a sus 36, desnuda, fea, sola y con frasquitos de pastillas a su derredor, en su casa de Hollywood. Sí, así dicen que descubrieron a la insignia de Estados Unidos y vehículo del imperialismo junto con las hamburguesas, el rock and roll, la Coca-Cola y los pantalones de mezclilla.

Los caballeros las prefieren ?rubias y, tal parece, que también los no tan caballeros. Mi informante, que precede a la era de Internet, aseveró que los mismísimos Kennedy, sí, aquellos rubios, omnipotentes?paladines de la libertad y las buenas costumbres, fueron los culpables. Uno, el tal John, presidente de Estados Unidos y, el otro, Robert, su hermano, sedujeron a la diva y se la rolaron como amante.

Hasta ahí todo parece coincidir, de menos hay pruebas: Marilyn saliendo de un pastel eso tal vez me lo inventé, pero pudo suceder y entonando Las mañanitas (en versión Happy birthday ) al Mr. President. Y no es extraño, imagino desde mi humilde teclado, que una de las prerrogativas del poder es poseer a la belleza deseada. Así lo confirman multitud de ejemplos que no cito para abreviar y cuidar lo que me queda de integridad física.

La causa del deceso, según el parte oficial, fue sobredosis de Nembutal. Otras tantas versiones corren por la prensa amarillista: que se peleó duro con Bob, que la mató un agente de la CIA, que resultó alérgica al suéter de lana adquirido semanas antes en Chinconcuac.

¡La manga, qué! Mi informante, digno de confianza, insistió en que la desgracia sobrevino en Tijuana. Que los agentes de inteligencia qué bonita denominación gringos la trajeron acá para abortar, porque estaba embarazada de alguno de los Kennedy y eso no se veía bien, no era apropiado para la imagen del Mr. President.

Pero ¿para qué cruzar la frontera? Porque en Estados Unidos el aborto era ilegal y podía convertirse en un escándalo mediático, mientras que, en México, tampoco era legal, aunque qué caray, ¿cuándo ha sido eso un impedimento en este país? Los agentes de la CIA o de Seguridad Interior le hicieron manita de puerco a Marilyn y la obligaron a venir e internarse en una clínica, en donde, a todas luces, realizaban abortos de manera ilegal.

La operación no resultó como se esperaba. O tal vez sí. Y Marilyn no salió con vida del quirófano. Tampoco del hotel de San Diego. Y menos aún de su residencia en Los Ángeles. Así se arreglan los problemas en las altas esferas de la política. Podría citar otros ejemplos de todos conocidos, pero ¿para qué?

Una Eva y dos Adanes o,?para precisar, algo así como un Abel y dos Caínes.