Al iniciar la entrevista sobre su más reciente libro, Arturo Ortega Blake cuenta apasionadamente sobre los vikingos: el grupo de guerreros y marineros que se extendieron por varios países de Europa (Noruega, Suecia, Finlandia, Islandia) y que tuvieron un impacto en todo el mundo. La primera vez que se supo de ellos fue en el año 793, cuando atacaron un monasterio al noreste de Inglaterra: en la isla de Lindisfarne.

Gracias a sus conocimientos marítimos, los vikingos llegaron a América siglos antes que Cristóbal Colón. El relato de esas travesías está plasmado en la novela titulada Leif Eriksson, los vikingos que descubrieron América en el siglo XI.

A pesar de ser clasificada como bárbara y sangrienta, la sociedad vikinga fue avanzada a su época en materia de organización social. Estaba en contra de las monarquías, por lo cual optaron por un gobierno sin rey. Su máxima autoridad fue el Althing, una asamblea popular formada por varios miembros, donde se llegaban a acuerdos y se tomaban decisiones. Hasta la fecha en Islandia sigue funcionando el Althing, conocido ahora como el Parlamento Nacional, el cual es el más antiguo del mundo.

Las mujeres vikingas tenían papeles predominantes, participaban en el Althing y eran guerreras. Los vikingos habían establecido el divorcio y la división igualitaria de los bienes de la pareja.

Ortega Blake se entusiasmó con todo lo relacionado a la cultura vikinga y su llegada a América cuando tuvo la oportunidad de estudiar una maestría en los Países Bajos. El ambiente que prevalecía a su alrededor era de personas apasionadas con la historia mundial, quienes lo inspiraron a averiguar sobre la hipótesis de vikingos en el continente americano.

El escritor, Arturo Ortega Blake es economista, egresado de la UNAM, donde también ha sido catedrático, al igual que en la Universidad Veracruzana. Además de ser autor de novelas y ensayos, se desarrolló profesionalmente en la extinta Secretaría de Programación y Presupuesto, durante el sexenio de Ernesto Zedillo y también trabajó en la ONU.

En el 2006 escribió Leif, el hijo de Erik, que se puede considerar precuela de Leif Eriksson, los vikingos que descubrieron América en el siglo XI.

Existen varias investigaciones al respecto. En 2019 la revista Nature confirmó la especulación: los vikingos se instalaron en el norte de Canadá, aunque no se sabe por cuánto tiempo. Los objetos pertenecientes a la cultura vikinga fueron estudiados con el método del carbono 14 para confirmar que tienen más de 1,000 años.

Por su parte, la Universidad Groninga, de los Países Bajos compartió los resultados de su investigación, publicados por National Geographic. En dicho estudio explican que 471 años antes del arribo de Cristóbal Colón al continente americano, los vikingos ya tenían un asentamiento en Canadá, llamado L’Anse aux Meadows (traducido como la ensenada de las medusas). El lugar fue declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Aunque fue descubierto en 1960, fue en 2021 cuando midieron la concentración de carbono en la madera con la que están hechos las edificaciones del asentamiento, lo cual reveló que datan del año 1021 D.C. De igual forma los cortes de la madera revelan el uso de herramientas que los nativos canadienses no poseían.

El escritor de Leif Eriksson, los vikingos que descubrieron América en el siglo XI tuvo acceso a las Sagas Nórdicas, primeras crónicas que se escribieron sobre los viajes desde Europa hacia América. Originalmente plasmadas en piel de cabra y traducidas a varios idiomas. Allí mencionan a Leif Eriksson, como líder de la expedición.

Asimismo, Ortega Blake consiguió los escritos del fraile milanés Galvano Fiamma, quien en el siglo XIV dejó testimonio de tierras más allá de Groenlandia, las cuales no tenían registradas en Europa.

La novela desarrollada por Arturo Ortega Blake, además de abordar la vida y los viajes de los vikingos hacia América del Norte, también narra lo que sucedía con los nativos canadienses simultáneamente. De acuerdo a sus palabras, estas tribus originarias eran más desarrolladas que los vikingos, sin embargo carecían de conocimientos de navegación marítima. Ortega Blake es un cronista que va relatando los acontecimientos de ambos pueblos en la misma época, sin tergiversar la historia.

Cuando los vikingos llegaron a la Isla de Terranova, en Canadá, fue el encuentro de dos mundos, pero no una colonización. Respetaron a los pueblos originarios y fomentaron el comercio entre sus tierras. Lefi Eriksson nunca mató a nadie, a diferencia de su padre Erik el Rojo, por eso hay muchas esculturas de él en Europa, Estados Unidos y Canadá.

Ortega Blake optó por redactar una novela histórica para convertir los hechos en algo más atractivo: “Si lo escribiera cronológicamente no sería tan atrayente. ¡Bienvenida la historia a través de una novela!” Los recursos literarios enriquecen la historia,  el lector siente las emociones y ve los paisajes.

El autor comparte un poco de su proceso creativo para escribir un libro. Lo primero que hace es una guía con los principales puntos a desarrollar para que no haya inconsistencias. En ese paso define el principio y el final; después desarrolla el resto de la novela. Durante su investigación, lee varios libros, los subraya, coloca clips, hace anotaciones y escribe en papel; cuando ya está convencido, transcribe en computadora.

Leif Erikson, protagonista de esta novela histórica, fue el primer explorador que llegó a América, en específico a Terranova, Canadá. Lo hizo mucho tiempo antes que Cristóbal Colón. Leif probablemente nació en el año 970 en Islandia. En Estados Unidos conmemoran su día el 9 de octubre.

itzayana.rios@eleconomista.mx