Se antoja pensar que en una democracia los?medios tradicionales y no tradicionales son la voz del pueblo. A través de sus periodistas, los encabezados, crónicas y columnas editoriales expresan el sentir de una nación y de ellas se puede generalizar el estado de ánimo colectivo de la misma. Hoy en México el estado de ánimo es desolador.

Hace ya varios años parece que nos hemos acostumbrado a las malas noticias y por ende al mal humor generalizado. En televisión, radio, prensa, redes sociales, mesas de debate, entrevistas a líderes de opinión y hasta en el cine, la desilusión y el hartazgo con la clase política son generalizados. Si bien la crítica ha ido subiendo de tono desde el sexenio de Vicente Fox, nunca antes el lenguaje de los periodistas había estado tan cargado de furia y reclamos como lo está ahora.

Hablar de un complot de los medios contra el actual gobierno, como algunos han sugerido, es absurdo. Cabe recordar que durante los primeros meses de la actual administración priista, se sentía un claro optimismo en los encabezados que hablaban sobre la recién nombrada pareja presidencial. Incluso periodistas, comentaristas y analistas políticos elogiaban al presidente Peña Nieto por el rumbo que parecía tomar el país.

También la prensa extranjera se sumó a este efímero optimismo y en varias portadas, que pasarán a la historia como fiel testigo de una triste llamarada de petate, se veía la imagen de un mandatario joven y que podría Mover a México , como su campaña por la presidencia había prometido. Como olvidar esa gloriosa portada de Time en febrero del 2014, en la cual salía el presidente con el título Saving Mexico .

Tristemente poco duró el jubilo, pues en septiembre de ese año se dio a conocer una de las más trágicas noticias del sexenio: la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa. Aunado a lo triste de la noticia, el pésimo manejo que dieron las instancias gubernamentales que tuvieron el asunto entre manos hizo que los ánimos de la nación se calentaran rápidamente. Se podría decir que de ahí en adelante, las cosas fueron de mal en peor. Dos meses más tarde, Carmen Aristegui publicó el escándalo de corrupción de la Casa Blanca, seguido de una cascada de errores, desatinos, descalabros y más escándalos de corrupción que dos años después parecen no terminar.

En una reciente entrevista al mandatario, Carlos Marín, de Milenio, lo cuestionó sobre la mala percepción que los ciudadanos tenemos sobre su gobierno, ante lo cual el presidente contestó que la percepción no es igual a la realidad e hizo alusión a la reciente campaña para su IV Informe de Gobierno. Lo bueno casi no se cuenta pero cuenta mucho . Es precisamente esta percepción la que la ciudadanía tiene y la realidad a la cual Peña Nieto hace mención, donde se encuentra un abismo en el cual los medios no han podido trabajar para acercar la percepción a la realidad.

¿Será que los medios están haciendo un mal trabajo para difundir el trabajo del actual gobierno? ¿ Será que la brecha es tan amplia que por más que los medios intenten, este abismo no se podrá cerrar? Como sea, es precisamente este hueco que sentimos los ciudadanos aquel que hará del pozole de esta noche un plato amargo.

Con respecto al tema de la semana pasada...

Me quedé pensando en los suscriptores de Megacable y me quedo con dos preguntas:

1) ¿Cómo va a compensar la empresa a sus usuarios por haberles quitado los canales de Televisa Networks?

2) A sabiendas de que la Profeco está al pendiente de estos temas, ¿qué herramientas tiene esta dependencia para hacer que la justicia en este caso prevalezca?