Salir del entorno terrestre fue un gran reto científico para la humanidad. Para lograr que el ser humano llegara a la Luna hace 50 años, se tuvo que recorrer un largo camino. Así, la historia empezó mucho tiempo atrás, cuando los hombres empezaron a experimentar con cohetes, sostuvo en entrevista Dolores Maravilla Meza, investigadora en el Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La científica adscrita al Departamento de Ciencias Espaciales recordó que Alemania tuvo grandes experimentos en este sentido. Obviamente junto con ellos estuvo involucrada la tecnología desarrollada en los países de Europa del este, la misma Rusia y Estados Unidos. “No debemos olvidar sucesos como el de Yuri Gagarin, el primer ser humano que orbitó nuestro planeta a bordo de la nave espacial Vostok, un logro de la Unión Soviética el 12 de abril de 1961”.

El programa Apolo y la tecnología que llevó al hombre a la Luna tienen muchos antecesores, sostuvo la académica. Este proyecto estadounidense fue fantástico, estuvo formado por 12 misiones, siendo las últimas siete, las planeadas para que el hombre se posara en la Luna. Lamentablemente la Apolo 13 fue una misión fallida y sólo arribaron a nuestro satélite las Apolo 11, 12, 14, 15, 16 y 17. Las primeras misiones de este proyecto exploraron la vecindad de la Tierra e hicieron “paseos en la vecindad de la Luna”. Maravilla Meza recordó que en la primera misión del Apolo hubo un accidente y terminaron calcinados tres astronautas (Gus Grissom, Ed White y Roger Chaffee). “Eran los primeros hombres que iban a tener una misión completamente diferente a la de los satélites artificiales que se habían colocado alrededor de la Tierra”.

La también integrante de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) agregó que cada una de las misiones del programa Apolo desarrolló pruebas particulares desde el funcionamiento del módulo lunar y el módulo de mando hasta el módulo de servicio, pero también hubo un gran avance en el tema de las computadoras y todos los instrumentos que fueron parte del equipo de las misiones.

Qué nos dicen las muestras lunares

Cuando hace 50 años escarbaron en la superficie de la Luna, Neil Armstrong y Edwin Buzz Aldrin, no sólo recogieron un polvo seco y oscuro, sino que emprendieron un viaje por el tiempo. Estos astronautas (incluido Michael Collins) y los 10 astronautas que les siguieron en las misiones posteriores trajeron consigo muestras de roca y polvo lunar en las que se guarda la fascinante historia de nuestro satélite y de la Tierra. Esas rocas han registrado cuál fue el violento y sorprendente origen de la Luna, y también su composición y edad. Gracias a los instrumentos colocados en la superficie del satélite, los científicos han podido reconstruir su estructura interna y comprender por qué la Luna tiene dos caras completamente diferentes. Sin el programa Apolo, ninguno de estos descubrimientos hubiera tenido lugar. (Con información de la Academia Mexicana de Ciencias).