Miren esta foto. No es cualquier cruz, no. Parecería la imagen de cualquier iglesia provincial, de esas que los misioneros fundaron a lo largo y ancho del país durante los siglos de la Conquista/Evangelización.

Pero no. Es uno de los templos más queridos de la Ciudad de México: la iglesia de La Conchita. Fue fundada en la época de Hernán Cortés, es del mismo tiempo que el palacio de Cortés que está en el centro de Coyoacán.

La cruz de la foto data de ese tiempo. Imagínense: una piedra en forma sagrada que está ahí casi desde siempre. O estuvo. Un día aciago los vecinos de Coyoacán se levantaron con la noticia de que habían robado la cruz de La Conchita. Pesquisas se realizaron sin éxito. La pérdida fue de naturaleza histórica y sentimental: ¿cómo iba a estar La Conchita sin la cruz de su atrio?

Al final fue reemplazada por una más nueva y sin historia. Bueno, hay cosas más tristes.

La Conchita se encuentra en reparaciones. Ha sido así desde principios del siglo XX. Gustavo Casasola, espíritu patronal de esta columna, fue encargado en 1937 de documentar los trabajos de recuperación de la iglesia. Se pensaba abrir de nuevo en el 2013 pero un descubrimiento más bien oscuro se hizo en sus cimientos. De eso platicaremos la semana que viene.

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