Estaba advertido. La Marcha Nacional del Orgullo y la Dignidad Lésbico, Gay, Bisexual, Transgénero, Travesti, Transexual e Intersexual (LGBTTTI) cumplió poco con las expectativas para su edición número XXXV. Esta vez no sería la tradicional lluvia la que dispersara a los concurrentes. Por segundo año consecutivo fueron los desencuentros al interior del colectivo los que provocaron que la fiesta de la Diversidad terminara con un espíritu desangelado.

Como en 2012, cuando en menos de 30 días se sucedieron dos manifestaciones que evidenciaron las diferencias al seno de la comunidad, en 2013 tampoco se vio reflejada una consigna clara durante las casi cuatro horas que duró la manifestación por los alrededores del Paseo de la Reforma y del primer cuadro de la ciudad.

Para la fiesta número XXXV no se escuchaba con fuerza una demanda social a favor del colectivo, aunque era éste el que desfilaba. La inconstitucionalidad de la ley que define en Estados Unidos al matrimonio como la unión exclusiva entre mujer y hombre, la Defense of Marriage Act (DOMA), y que abre la puerta al matrimonio en ese país, no fue tema entre los 110,000 y luego 80,000 asistentes que pudo confirmar el gobierno capitalino en la edición de este año.

Nadie se acordó además de las afirmaciones del candidato a gobernador de Baja California, Fernando Castro Trenti, acerca de la comunidad.

Tampoco la aprobación de las uniones gay en Francia, el destape de Enrique y Beto de Plaza Sésamo como claros íconos de la Diversidad y la afirmación del papa Francisco sobre la existencia de un Lobby Gay en el mismo Vaticano o los recientes crímenes de odio registrados en Chihuahua y Veracruz generaron polémica o algún tipo de comentario entre los que marcharon en la nublada jornada del sábado.

EL CÁRTEL GAY

Marchamos para protestar fue el lema para la marcha de 2013, pero fueron pocos los que supieron del mismo, pese a que a la vanguardia de la manifestación dos enormes carteles en tonos lilas lo evidenciaban.

Lo que sonaba más eran las interrogantes por la ausencia de los empresarios del ramo y de los carros alegóricos, éstos últimos que ponen el toque mágico a una fiesta que para algunos tiene más tintes carnavalescos que de demanda social.

La respuesta se había dado dos días atrás, cuando en un comunicado de prensa los organizadores confirmaron la inasistencia de estos participantes por no haber llegado a acuerdos. Una de las partes argumentó entonces que la otra no se ajustó a las reglas de venta de bebidas, la prohibición de ruidos estruendosos o el exceso en sus presentaciones, disfraces.

Los segundos manifestaron en cambio que se les había solicitado una cooperación económica para participar. Las cifras iban de 1,000 pesos para las motocicletas decoradas u 8,000 para los tráileres convertidos en carrosas. A las organizaciones políticas o civiles también se les había solicitado un donativo simbólico de 500 pesos.

El resultado fue que empresarios y algunas ONGs decidieron no participar, no obstante que el comité, en voz de su coordinador Alonso Hernández, declaró que los recursos cubrirían gastos de logística.

La declinación de la cantante Eugenia León para ofrecer el espectáculo de la tarde fue el otro tropiezo. La estrella desconoció desde las redes sociales cualquier participación. Los organizadores argumentaron entonces que la cantante no habría visto la invitación que se le formuló vía correo electrónico.

Gloria Hazel Davenport, activista transexual, declaraba el día de la manifestación que el derecho a la protesta no se consigue ni se tramita . Como ella, otros asistentes señalaban al coordinador de la XXXV edición, Luis Flores Perea, como privatizador de la marcha. Al mismo tiempo, en las redes sociales, el líder del club gay deportivo Halcones, Edgar Merchand, demandaba una marcha libre y diversa . Acusó a Flores Perea de dañar la identidad de la Diversidad.

Trasladados al mundo físico. Otros concurrentes afirmaban al reportero que es una banda gay , un cártel gay el que quiere apoderarse de esta manifestación anual para sacarle un provecho económico o político.

Luis Flores Perea refutó en Facebook las versiones anteriores y descalificó a los agoreros del desastre de la fiesta de la Diversidad.

La gente salió nuevamente alegre y protestante; nadie ha sido reprimido por expresarse disfrazado. Como 50,000 salieron a pesar de ustedes , escribió quien igualmente es fundador y tesorero en el Foro de Jóvenes con Liderazgo AC.

EL OTRO HEAVEN

Las dos posturas reflejaban las desavenencias entre misma comunidad; huecos claros que los separan tanto en el mundo cibernético como en el real. En éste último también fueron notorios los vacíos durante la marcha del sábado.

A lo largo de Paseo de la Reforma habían espacios y en ellos a los organizadores por tratar de unificarla. No eran cortes para permitir la marcha vehicular al cruce con otras avenidas importantes, sino que algunas partes del contingente traían su propio discurso.

Entre ellos, jóvenes de la delegación Gustavo A. Madero reclamaban mayor seguridad a los bares de la zona. Estos mismos citaron el caso de la desaparición de cinco muchachos en el bar Virtual , uno de los sitios donde convergen jóvenes de la Diversidad.

Recordaron también el despojo de prendas a los asistentes del bar Sodome de la colonia Anzures y el homicidio de un homosexual en la calle República de Cuba a comienzos de año. Todos, casos con poco esclarecimiento.

Otro más cargaban con el discurso festivo. Frente al liberal Hemiciclo a Juárez, dos varoniles sujetos de curtido abdomen se abrazaban, se besaban y más tarde se frotaban sus cuerpos, sus pechos, su sexo.

Para cuando la lluvia llego, la manifestación había comenzado a desdibujarse en el Zócalo capitalino. El saldo era de 269 vendedores ambulantes detenidos y la demanda de este año sobre la solicitud de recursos etiquetados, para medicamentos y programas sociales, también había comenzado a diluirse, más no la tímida esperanza de que el próximo año la Diversidad marche orgullosamente unificada.

nlb