Gracias al cielo que Kevin Johansen no es un cansautor . El líder de The Nada reproduce en el escenario el sentido del humor que destilan sus discos. Quién, que no fuera los de Miranda, se atrevería a utilizar una guitarra Fender pintada de rosa, con una enorme Hello Kitty, agazapada detrás de las cuerdas.

Kevin Johansen estuvo en el Lunario viernes y sábado. Dejó claro que es un desgenerado , capaz de hacer una estupenda versión country del Modern Love de David Bowie; un homenaje a Atahualpa que en su interpretación se apellida Yufunkie y cantar un dueto con Natalia Lafourcade donde se pueden oír las gotas que destilan los besos largos.

Kevin Johansen tiene un espectáculo que funciona perfectamente en escenarios relativamente pequeños, como el Lunario. Es un artista que disfruta el diálogo con el público. Encaja con una sonrisa un ronco grito que le brinda un varón te amo, Kevin . A corta distancia se nota que el piropo le pinta de roja la piel.

Acepta el mote de Piojo, porque se parece al futbolista Piojo López, pero reconoce que preferiría que le dijeran Pulga, por Lionel Messi. Deja que suban al escenario tres cumbieras intelectuales, para bailar la canción del mismo título.

Se presentó con nueve músicos en escena. Ellos son The Nada, el grupo con el que ha venido tocando desde hace 12 años y con los que ha grabado seis discos. Son tan versátiles que podrían estar en una peña latinoamericana, en un festival de Tango o en el Corona Fest. La kena suena a los Andes; los tambores a Río de Janeiro y la guitarra eléctrica es casi todo: rock, funky, country o milonga.

Se da el gusto de acompañarse con Natalia Lafourcade, por dos canciones. La despide con un beso que casi la tumba, como si ella fuera una femme fatale y él, un detective de cine negro.

Nos ofrece el placer de incorporar al escenario a un monero, Liniers, que hace dibujos mientras Kevin canta; que convierte los dibujos en avioncitos de papel para regalar a los fans que brincan, como King Kong, para quedarse con ellos. Los nerds son los rockstars del futuro , grita Liniers, un tipo que pone color a la música, en una performance que es original sin ser pretenciosa.

Kevin Johansen lleva un tatuaje con una pipa en el hombro izquierdo: Ceci n´est pas une pipe (Esta no es una pipa) dice como en el cuadro del surrealista René Magritte.

Ceci n´est pas un cansautor . Es un cantante y compositor argentino, a pesar del nombre que suena a sueco. Mi viejo era un estadounidense que oía a Belafonte. Mi madre, una argentina que quería cantar como Ella Fiztgerald , explica.

Ellos están en la portada de su disco más reciente, Bi. El material se dejó escuchar en El Lunario. Fue un espectáculo digno de verse… aunque lo bello sea difícil de ver a los ojos, como dice una de sus canciones.