El término Internet de las Cosas o Internet of Things, también conocido como IoT, es un término que comenzó a usarse hacia 1999 por Bill Joy en el Foro Económico de Davos. Este concepto que aún tiene todo el futuro por delante, se refiere precisamente a eso: la conexión o conectividad de los objetos. Es decir la manera como diversas cosas como vehículos, autopartes, edificios, cámaras, sensores, máquinas, plantas de luz, radiobases, radares, implantes, chips en animales y prácticamente cualquier objeto, se conecta y se relaciona a través del Internet con algún sistema o software con el cual puede intercambiar, producir o recabar información.

Desde luego, la extensión de las aplicaciones de esta nueva forma de intercomunicación es tan amplia como el número de objetos en el planeta. Si nos detenemos unos minutos a reflexionar, casi cualquier objeto podrá interconectarse y así generar la información necesaria para sus usuarios, distribuidores, autoridades competentes o fabricantes. Uno de las más grandes e inmediatos beneficios de la aplicación de estas tecnologías está en el control de inventarios, el monitoreo del funcionamiento correcto o adecuado de aparatos remotos y la seguridad.

Sin embargo, su expansión se esta dando hacia todos lados y probablemente los beneficios más aplaudidos por la humanidad se den cuando pueda aplicarse de manera cotidiana y accesible en el ramo de la medicina.

Es bajo este contexto que, como ha mencionado Ernesto Piedras, director de Competitive Intelligence Unit (CIU), la humanidad se encamina hacia una cuarta Revolución Industrial. Esto desde luego generará nuevos retos y nuevas oportunidades en todos los ámbitos de la vida.

Un ámbito que nos concierne en esta columna es el del entretenimiento y el espectáculo. De entrada, se antoja pensar que mientras el IoT siga desarrollándose, el mundo del entretenimiento seguirá encaminándose por un sendero hacia una mayor personalización y hacia un esquema mediante el cual las audiencias ejerzan mayor control de lo que quieren ver y escuchar en los distintos formatos y plataformas. A través de sistemas como el que Netflix utiliza actualmente, la programación que se ofrece será mas apegada al estilo de vida de cada espectador y a sus preferencias. Esto sin duda se traducirá en mayor capacidad para segmentar campañas publicitarias a nichos muy precisos y sobre todo en los horarios o momentos en los que el espectador o cliente potencial esté en el mindset adecuado.

Al mismo tiempo, a nivel producción de contenido, una tecnología mucho más precisa y eficiente seguramente ayudará a reducir costos de producción y a generar contenido más rentable. Simplemente, las eficiencias energéticas que se están pudiendo lograr al utilizar fuentes alternas de energía monitoreables a través de las redes ya han logrado bajar significativamente los costos de producción.

A nivel pantalla, empresas como Samsung en toda su línea de televisores del 2016 utilizarán una tecnología que ya va un paso más allá de lo que se conoce como las smart TV. Estas nuevas pantallas tienen la capacidad de conectarse con sistemas y sensores de cosas inteligentes, desde apagadores de luz hasta sistemas de calefacción, alarmas y aparatos electrodomésticos.

Pero más allá de todo eso, hay quienes aseguran que la producción de contenido de alta calidad seguirá teniendo mayor demanda. Recordemos que la espina vertebral del Internet es la información y los usuarios, quienes ávidos de información específica serán mucho más exigentes para discernir y seleccionar contenido, ya sea tanto en entretenimiento, noticias o conocimientos generales.

Derivado de esta cuarta Revolución Industrial, se abre también toda un nuevo campo de acción que mantendrá a los legisladores del mundo ocupados para regular temas como privacidad, derechos de autor, transgresión, fronteras y límites, etcétera.

De hecho, un tema de gran preocupación en la actualidad es la falta de garantías a nivel privacidad, así como la apertura a posibilidades de ciberataques, fraudes cibernéticos, usos de información confidencial con fines delictivos o terroristas y derechos de menores de edad.

La empresa ABI Research, especialista en IoT, estima que para el 2020 existan mas de 30,000 millones de cosas conectadas de manera inalámbrica al Internet.

Esto nos da una idea de la velocidad a la cual esta revolución se está acercando.