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Arte e Ideas

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“Hay que pensar en el artista como una marca”

La violinista y cofundadora de esta iniciativa, Paola Zozaya, declara que hay que luchar contra el prejuicio del arte como un ejercicio de élites y formalizar su profesionalización.

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Ricardo Quiroga

Pensar al artista como una marca hace la diferencia. Al final de cuentas, el arte aporta activos. No es una coincidencia que la cultura esté aportando prácticamente el 3% del PIB”.

Paola Zozaya, cofundadora de Maktub Art Fund.

El trabajo en el arte aporta a la reintegración del tejido social o bien a su fortalecimiento. La cultura, como una construcción de ejercicios creativos, hábitos, expresiones de identidad de una comunidad, es la embajadora indubitable de una sociedad ante el mundo.

Pero tampoco debe desestimarse que las expresiones artísticas son activos económicos, aportan al enriquecimiento financiero de un país y, por lo tanto, debe asimilarse a sus creadoras y agentes como personas no exentas de una corresponsabilidad de derechos con el Estado y la inversión privada.

Un artista, en cualquiera de sus expresiones, es una marca, porque proyecta una imagen ante la sociedad y el mercado, también “vende” su talento, lo difunde, lo fortalece y lo perfecciona.

Así lo percibe Paola Zozaya, quien es violinista de formación y cofundadora de Maktub Art Fund, una iniciativa que tiene como principal cometido asesorar y representar a artistas del país para conectar sus proyectos con potenciales fuentes de inversión. Es una iniciativa, comenta en entrevista, para vindicar el arte como una forma de vida para la que debe haber reconocimiento de derechos y formalidad ante el mercado.

“Maktub nace precisamente para ayudar a atender todo el desabasto que existe no sólo en México sino en América Latina en términos de apoyo artístico. Este país es esencialmente cultural. Pero, en el panorama general, una persona que se dedica a esta industria enfrenta muchos retos. Uno de los más grandes es precisamente la falta de ingresos dignos”, declara Zozaya.

Y es que comparte que, según datos del Inegi, al último trimestre del 2023, las personas dedicadas a las artes gráficas perciben en promedio 4,000 pesos mensuales, mientras que las personas dedicadas a la música, por ejemplo, tienen un salario promedio de 7,000 pesos al mes.

“Comenzamos como una especie de venture capital, de tal forma que invertíamos directamente en los proyectos que se nos iban acercando. Sin embargo, nos dimos cuenta de que muchos de estos proyectos no contaban con el formalismo o la profesionalización adecuada, pero sí con el talento y una propuesta de valor muy latente. Entonces nos volvimos un híbrido en el que apoyamos al desarrollo de los proyectos artísticos por metas y, a la par de ese desarrollo, vamos bajando el financiamiento. En concreto, nos dedicamos a cerrar esa brecha financiera tanto de conocimiento como de desarrollo”.

Y agrega: “hay que pensar en el artista como una marca, porque así podemos pensar en sus clientes potenciales. En México persiste una concepción anticuada del arte, todavía se le considera como un ejercicio de élite. Y este tipo de prejuicios exacerba la brecha entre el conocimiento cultural y la educación, cuando deberían ir de la mano”.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx

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