Cada uno de nosotros es el hogar de millones de microorganismos de diferentes especies: virus, bacterias y hongos conviven de manera armoniosa en muchos de nuestros órganos como son la piel, los intestinos, la cavidad respiratoria y oral.

La piel, el órgano más extenso, aloja a decenas de billones de especies diferentes —1 millón de microorganismos por cm2—, entre las cuales están bacterias y levaduras como S. epidermidis, P. acnes y Candida sp. Normalmente, estos comensales no nos generan ningún daño, es decir, no son parásitos. Pero cuando hay alteraciones en la barrera de la piel, como una ruptura o inflamación, o desbalances en el sistema inmune por medicamentos o estrés, entonces sobreviven infecciones asociadas a estos microorganismos.

El ejemplo más claro es la candidiasis: todos tenemos levaduras de esta especie en nuestra piel; sin embargo, los niños y los ancianos son más propensos a presentar la infección por el patógeno, generalmente asociado a rozaduras o al uso de antibióticos.

Además, existe evidencia de que hay personas que tienen una predisposición genética que hace que no mantengan esta convivencia armoniosa con microorganismos a los que todos estamos expuestos, por lo que éstos se vuelvan parásitos que los dañan, como son el virus del papiloma humano, que causa verrugas, o los hongos que provocan infecciones en las uñas, pero únicamente a un porcentaje de la población humana.

¿Qué dice la ciencia?

En años recientes ha habido una explosión en el interés científico y proyectos de investigación sobre el papel que tiene el microbioma —estos millones de microorganismos habitantes de nuestro cuerpo— en el desarrollo de enfermedades de todo tipo, como las autoinmunes; tan poco comunes, como la enfermedad inflamatoria intestinal, o la obesidad y diabetes.

La teoría sobre cómo éstos aparentemente inocuos microorganismos pueden alterarnos al grado de volvernos enfermos es fascinante. Hablemos del microbioma particular del intestino, compuesto por 100 trillones de bacterias, principalmente de la especie Firmicutes, Bacteroidetes, Actinobacteria y Proteobacteria, los cuales conviven en un estrecho y delicado balance. Las células que componen la mucosa intestinal están acostumbradas a las moléculas que estos microorganismos producen como parte de su metabolismo, y a las señales —antígenos— que les presentan y los identifican como propios. Al cambiar este balance, aunque sea mínimamente, ya sea por la dieta o por el uso de un antibiótico que afecta a unas especies de bacterias y a otras no, estas células intestinales estarán expuestas a diferentes metabolitos y señales, lo cual puede conducir a un daño físico a la mucosa intestinal y a una reacción de alarma por parte del sistema inmune. Éste es el caso de la enfermedad inflamatoria intestinal, en la cual hay inflamación importante y disrupción de la mucosa del intestino.

El daño puede no solamente ser local, ya que al haber una respuesta de alarma generada en el intestino, las células inmunes salen a circular por el torrente sanguíneo de todo el cuerpo de manera alterada, creyendo que el organismo está en peligro y hay que montar un ataque hacia el intruso. El sistema inmune puede enloquecer a tal grado que comience a atacar a los propios órganos, y así generar enfermedades generalizadas, como el lupus eritematoso.

Microorganismos que combaten microorganismos

Si una alteración en el balance de las bacterias que viven en nuestro organismo genera enfermedad, tiene sentido pensar que restaurar este balance va a detenerla. En efecto, en los últimos años ha proliferado el trasplante fecal como una alternativa terapéutica sumamente efectiva, de bajo costo y muy buen perfil de seguridad para tratar enfermedades en las que hay evidencia de que el microbioma intestinal juega un papel importante.

Al respecto, Luis Ángel Hernández escribe: “El procedimiento es, en apariencia, sencillo: se colecta excremento de un donador sano; se mezcla solución salina y se introduce al paciente por medio de un enema”.

Puede parecer un concepto desagradable o extraído de una novela futurista, pero el hecho es que cada vez hay más pacientes que durante años recibieron tratamientos carísimos, con muchos efectos secundarios, y para los que finalmente el trasplante fecal solucionó su problema para siempre.

Otra alternativa menos inverosímil es la píldora fecal —o poop pill—, que contiene cientos o miles de colonias bacterianas necesarias para el sano balance intestinal, que al ingerirla puede restablecerse y mejorar la condición del paciente.

Estos primeros ensayos clínicos han tenido tal éxito que actualmente existen varios bancos fecales, a los cuales acuden pacientes sanos a donar materia fecal que es almacenada y en un momento dado administrada a un paciente enfermo mediante un procedimiento muy sencillo y a un costo muy decente.

Un futuro ocre

Las implicaciones de esta nueva opción terapéutica son enormes, tanto para la práctica médica actual como para la industria farmacéutica que invierte millones de dólares anualmente en el desarrollo de medicamentos que regulen la respuesta inmune.

También hace pensar si, de acuerdo con esta teoría, el sinnúmero de enfermedades que han proliferado en las últimas décadas tiene alguna relación con el uso indiscriminado y muchas veces innecesario de antibióticos en nuestro planeta. O si los habitantes de países en desarrollo, que están expuestos a ciertos tipos de microorganismos en el agua y los alimentos, somos menos propensos a enfermedades como las autoinmunes. O si, realmente, somos meros productos de lo que los microorganismos que habitan dentro de nosotros quieran generar.

Algarabía para recordar

1994 un año para recordar...

En este año, comienza en México la guerra zapatista y muere un candidato a presidente, pero también hay triunfos: un cortometraje ganador en Cannes, un marchista con récord mundial y la cuba más grande del mundo; Sudáfrica elige a su primer mandatario negro y Rusia hace su guerra con Chechenia; Vargas Llosa gana su Premio Cervantes y Sofía Loren, su Oso de Oro. En este año, el cine tiene su Pulp Fiction —Tiempos violentos— y Maná sus millones de discos vendidos. Así es este 1994; es un año para recordar.

• Judíos con cristianos; 17 de marzo: En un histórico encuentro, se reúnen el papa Juan Pablo II y el primer ministro israelí, Isaac Rabin.

• El gran triunfador; 27 de abril: Nelson Mandela gana las elecciones generales y se convierte en el primer presidente negro de Sudáfrica.

• Comercio artístico: Se celebra en México la primera subasta de arte por Internet del mundo.

• ¡Espectacular! 9-10 de abril: El grupo de rock progresivo Pink Floyd toca por primera vez en México, dan dos conciertos en el Autódromo Hermanos Rodríguez, como parte de su gira The Division Bell.

• Un tren para recordar; 6 de mayo: Luego de siete años de construcción, se inaugura el Eurotúnel entre Inglaterra y Francia. Su longitud es de 50 kilómetros y se puede ir de un país a otro en sólo 35 minutos y por debajo del mar.

• Comercio en libertad; 1º de enero: Entra en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte —TCLAN.

• ¡Guerra! 1º de enero: El Ejército Zapatista de Liberación Nacional —EZLN— se alza en armas en el estado de Chiapas. Exige —entre otras cosas— trabajo, tierra, salud, alimentación, libertad, justicia y paz. El gobierno moviliza 15,000 soldados en contra de los zapatistas.

• Sucedió en Tijuana; 23 de marzo: Luis Donaldo Colosio, candidato a la Presidencia de la República por el Partido Revolucionario Institucional —PRI—, muere asesinado a los 44 años.

• Peso sin peso; 20 de diciembre: En el llamado Error de Diciembre se devalúa de golpe la moneda, de 3.50 a 6.50 pesos por dólar.

• El vacilón: El Hard Rock Café de Acapulco prepara la cuba más grande del mundo en el vaso más grande del planeta.

• Comunicación y entretenimiento: Empiezan a funcionar la telefónica Axtel, Banco del Bajío e Ixe Banco, los Cinemex y las tiendas Home Depot.

• Más vale tarde que nunca; 7 de abril: Juan Pablo II da por terminados los trabajos de restauración de la Capilla Sixtina, que duraron 13 años.

• Miedo escénico. Se estrena en teatro una obra que causa terror: La dama de negro, con el primer actor Germán Robles.

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