Un tapete verde. Sabina Berman, la dramaturga celebrada y periodista de ocasión, se metió en problemas con Gloria Trevi por un tapete en la sala de la madre de Armando Gómez, el marido de la cantante.

Me están demandando por un puto tapete verde , les dice Berman a Armando y Gloria al inicio de Gloria: una historia sobre la fama y la infamia (Planeta). Y es que en un artículo que se publicó en la revista Gatopardo en agosto del 2009, Berman describe en la casa de la familia de Armando un tapete de estambre verde que adornaba la sala.

Usas ese tapete con dolo , le dice Armando a Berman. Lo mencionas para demostrar que mi familia es de clase media . Y eso bastó para la demanda por difamación. No sólo a Berman, sino también a toda la producción de la cinta biográfica que un equipo internacional estaba produciendo sobre la cantante y para la que la dramaturga estaba escribiendo el guión.

El tapete le sirve como motivo recurrente a Berman para contar sus aventuras y desventuras con Gloria Trevi. Sí, un tapete: así de aburrido.

¿Cómo se involucró Berman en ese proyecto de farándula, qué tiene que ver la escritora de obras de teatro celebradas por el mundo cultural con una cantante de pop? Podría ser una muy buena historia, pero no lo es. El libro de la Berman es aguado, autorreferente, el monólogo de alguien a quien realmente no le importan sus personajes sino solamente lavarse las manos de un supuesto Titanic.

Gloria, el libro que la Berman escribió para contar su experiencia con la Trevi, no es ni una revancha ni un afán periodístico de pro. Ni siquiera podría llamarlo un libro oportunista, publicado ahora que la cinta sobre la vida de la Trevi se estrena en todo México, porque eso le daría un descaro que no tiene.

Por partes: el desapasionamiento del relato se explica porque a Berman el proyecto le cayó de sorpresa cuando un gigante rubio suizo de nombre Christian Keller, un aventurero del mundo del cine, la invita a sumarse a la producción. Y ella acepta casi sin darse cuenta porque Keller, contra todo pronóstico, logra levantar de la nada una producción de 7 millones de dólares. Pero de nuevo, a Berman esa historia, que podría ser interesante, no le da por contarla, prefiere seguirse con la historia que ya todos sabemos.

La historia que ya conocemos y que el programa Ventaneando de Paty Chapoy contó mejor: Gloria Trevi, adolescente regiomontana, toma por asalto el mundo del espectáculo en 1990. De la mano del productor hitmaker Sergio Andrade se convierte simultáneamente en la reina de las estaciones juveniles y en una figura contracultural celebrada por Carlos Monsiváis y Elena Poniatowska. Ésa, dice Berman en su libro, es la historia A.

Más impactante es la historia B, el lado oscuro del asunto: Gloria de los Ángeles Treviño, víctima y victimaria, cabeza de un clan que recluta a niñas con la promesa de la fama y las convierte en las amantitas púberes de Sergio Andrade.

Aunque Berman platicó en repetidas ocasiones con la Trevi, el personaje en el libro nunca acaba de cuajar. Tengo la sensación de que Berman nunca realmente llegó a conocer a su entrevistada. Ahí tenía en sus manos una gran historia, no sólo en el cliché del ascenso y la caída de la superestrella, sino en el escándalo, en lo que esas revelaciones sexuales significaron para el público mexicano. El afán de reivindicación de Gloria Trevi es también parte interesantísima del drama. ¿A Berman eso le interesó? No, tampoco: es un asunto que apenas toca un palo desde 10 metros de distancia.

El relato del affaire Trevi según Berman es un ejercicio de ego. La dramaturga usa las páginas para colocarse siempre por encima de su historia, como si siempre quisiera decirnos que ella es demasiado inteligente para realmente tomarse en serio el asunto. Sus personajes nunca adquieren humanidad porque nunca les da ángulo: son malas caricaturas.

Le costó una demanda y, evidentemente, malos ratos, pero el recuento de Berman de todo el asunto no vale la pena.

Gloria: una historia sobre la fama y la infamia,

de Sabina Berman

Planeta?$188

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