Hace un par de semanas, el historiador de Arte, especializado en curaduría, Víctor Palacios Armendáriz, con un currículum en el que figuran varias de las instituciones y proyectos determinantes para el ejercicio expositivo del arte contemporáneo y moderno, tanto en la Ciudad de México como en el extranjero, ha asumido la responsabilidad como nuevo curador en jefe del Instituto Cultural Cabañas, de la ciudad de Guadalajara.

El reto de su trabajo como el nuevo responsable de la curaduría de las exposiciones del recinto se calcula a partir de la relevancia del edificio mismo como símbolo irrecusable tanto de la capital jalisciense como del país, toda vez que es casa de las reconocidas obras murales de José Clemente Orozco, coronadas por El hombre de fuego, y porque desde 1997 está inscrito en la lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad, y es un espacio donde dialogan el arte contemporáneo y el moderno, mexicano e internacional.

En los años recientes, por las distintas salas de este museo han pasado nombres de creadores como Francisco de Goya, Luis Barragán, María Izquierdo, Pierre Verger, David Lachapelle, José Luis Cuevas, David Shrigley, Vicente Rojo, Pedro Ramírez Vázquez o Mathias Goeritz para exposiciones, muchas de ellas, que han hecho escala en el Cabañas como parte de un esfuerzo interinstitucional, en colaboración con otros museos del país.

Un proyecto de arte crítico

Con base en los fundamentos mencionados, Palacios Armendáriz busca proponer un proyecto bien delineado y evolutivo para el recinto que vaya más allá de la experiencia estética:

“En términos generales, le quiero imprimir a este programa curatorial un carácter bastante más crítico del que ha tenido en los últimos años; es decir, enfocarnos más en proyectos que vinculan al arte contemporáneo con aspectos sociales, económicos y políticos, y no únicamente a la tarea de generar experiencias estéticas a través del arte”.

Reconoce “el importantísimo legado que tenemos aquí con los murales de Orozco en la Capilla Mayor” y, a partir de ello, proyecta hacer del arte contemporáneo una herramienta para tender puentes con los tipos de arte que le han precedido.

Observa en el Instituto Cultural Cabañas “un potencial fantástico”. Dice que la prioridad que el gobierno de Jalisco le ha dado a la cultura como herramienta para la recuperación o bien, el reforzamiento del tejido social, coloca al recinto y a sus gestores en “una posición muy favorable para estrechar y generar muchos más vínculos con la comunidad local a nivel general, pero también con la comunidad artística (de la entidad), que es bastante fuerte y polifacética”. Remarca, entonces, que de manera predominante el arte que se desarrollará ahí deberá de responder a las distintas problemáticas por las cuales está atravesando el país, sin renunciar a las propuestas de carácter mucho más formal a nivel plástico.

Se dice convencido de hacer que las comunidades y los grupos artísticos se entremezclen en el Cabañas como parte de los proyectos, que quienes hayan sido espectadores hasta este momento puedan sentirse parte de los diálogos culturales que florezcan bajo su gestión.

Sin embargo, sabe que un proyecto así requiere de un tiempo de trabajo previo para estar bien definido, por lo cual, éste dará inicio en el 2020. “Voy a necesitar hacer un trabajo de campo, de reconocimiento y de estudio para poder definir el programa (...) todavía no tengo el conocimiento del contexto local como para ya definirlo”, aclara y de inmediato agrega que “a un nivel más general, la misión del museo es posicionar al Cabañas dentro del circuito nacional itinerante de grandes exposiciones, de relevancia internacional”, y hace mención de los recintos que han formado parte de este circuito con los que tiene interés en generar vínculos, como lo son el MUAC, en la Ciudad de México; el MARCO, en Monterrey, o el Museo Amparo, en Puebla.

Pero no se olvida del arte local. Señala que la ventaja del recinto enclavado en el Centro Histórico de Guadalajara es su vasto espacio, capaz de dar cabida a las ya mencionadas grandes exposiciones y, de manera paralela, a programas enfocados en los artistas jóvenes de Jalisco y del país, así como muestras que hagan revisión de las colecciones del propio museo.

Descentralizar y buscar la equidad

Argumenta que hoy en día, el esfuerzo por descentralizar el arte “es indiscutible porque genera acercamientos distintos al arte, dependiendo de los contextos locales. Creo que en la Ciudad de México nos encerramos bastante en nuestro propio contexto y nos dedicamos muchas veces a exportar esas lecturas del arte contemporáneo. Desgraciadamente, muchas veces no surgen proyectos de relevancia que puedan cambiar la inercia. Es importante generar contenidos desde distintos puntos de la República a partir de la historia de los lugares y de lo que están produciendo los artistas locales; pero generarlos desde aquí y no que vengan a generarlos de fuera”.

Destaca que, por supuesto, el enfoque programático será pensado en términos de equidad de género. Reitera que ha llegado al Instituto Cultural Cabañas en un momento coyuntural y propicio para revitalizarlo, de manera que sea un referente a nivel nacional de una manera mucho más constante. “Debe ser el referente directo de un centro de cultura contemporánea, sin dejar a un lado toda su historia, su legado tanto artístico como histórico”.

¿Quién es Víctor Palacios Armendáriz?

Es historiador de Arte por la Universidad Iberoamericana, con especialidad en Curaduría por De Appel Arts Centre, en Amsterdam. Ha sido jefe de Artes Visuales de la Casa del Lago Juan José Arreola del 2012 y hasta este 2019. Fue curador en jefe del Museo de Arte Carrillo Gil entre el 2007 y 2009, y curador del Museo de Arte Moderno del 2010 a 2012. También trabajó como asistente curatorial en el Museo Tamayo y en la Sala de Arte Público Siqueiros.

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