Francisco Martín Moreno escribe sobre la historia de México, su trabajo es profesional, más de 1 millón de ejemplares vendidos lo respaldan. No obstante, al hablar con él, notas que no es una persona seria. Su carisma te sumerge en un torbellino de datos y escenas sobre una historia que él busca preservar, la historia de México. 

México esclavizado, su novela más reciente, nos cuenta la historia de Olegario Montemayor, el heredero de la finca de henequén más poderosa de Yucatán. Olegario se va a estudiar a Oxford, donde será más consciente de las problemáticas sociales de su gente. 

Ahí conoce a Marion Scott, una estudiante que lo contagia de su pasión por las buenas causas. Juntos regresarán a Yucatán para luchar contra la ambición del padre de Olegario por dominar el mercado del “oro verde”. 

La trama se desarrolla a principios del siglo XX, durante la época victoriana, la dictadura porfirista y el dominio del clero. Francisco creó un escenario que nos transporta a otro tiempo. 

El historiador que es poeta 

Francisco Martín también es poeta, así lo revelan sus letras, aunque tal vez él no se vea así. En sus novelas, plasma tramas llenas de suspenso, amor, historia y sensualidad. Su inspiración viene de su amor por difundir la historia. 

“Me inspira el hecho de poder difundir la historia de México, si tú escribes un ensayo, a lo mejor lo van a leer 2,000 o 3,000 personas, pero una novela bien hecha, con pasión, con elementos eróticos, amorosos, apasionados, arrebatados, pero además episodios políticos, sociales, diplomáticos, de espionaje, bien articulados, es muy atractiva para el lector". 

“Yo hago novela porque a mí lo que me interesa es difundir la historia y si además tengo la gran fortuna de que se pueda hacer una teleserie, todavía es más atractivo; porque tienes público que puede leer el ensayo y la novela, pero una teleserie ya es enorme, el público podrá verlo en la televisión. Me da mucho gusto decir que ya firmé con una compañía para la realización de una serie de mi novela Los arrebatos carnales. Por eso hago novela, porque espero que a partir de ella se pueda hacer una mayor difusión de la historia de México”, sostiene Francisco Martín. 

Escribir sobre nuestras raíces no es tarea tan fácil. La historia de México es dolorosa y sangrienta. Por eso Francisco opina que no deberíamos repetirla. Además hay capítulos, como el de la esclavitud en México, que se conocen poco.

“De alguna manera los historiadores conservadores la han ocultado y creo que lo importante es dar un grito de protesta, decir: ‘Miren lo que le pasó a este país’. Porque en la misma medida que tú sepas lo que le pasó a México, lo vas a querer mucho más”. 

En modo: Crear personaje 

Olegario y Marion son los protagonistas de esta novela. Para desarrollarlos, Francisco Martín retomó algunos pasajes de su propia vida. 

“Yo fui un pésimo estudiante, no porque fuera flojo, sino porque no me podía concentrar y la cabeza se me llenaba de fantasías. La maestra de inglés era una belleza, se sentaba encima del escritorio, cruzaba las piernas, fumaba y echaba volutas de humo, y yo me erotizaba. Entonces, pues reprobé todos los años. Al reprobar mi padre me mandó a comer con las niñas del servicio doméstico, comí con ellas dos años. Yo conocí al verdadero pueblo de México cuando cuchareaba los frijoles en la cocina con ellas, conocí su manera de pensar, su manera de vivir”. 

Retomando este capítulo de su vida, escribió uno similar para Olegario, así interesó a su personaje en los problemas de la gente. 

Marion está inspirada en una mujer muy hermosa que conoció en la FIL Guadalajara, ella se sentó junto a él a tomar café.

En la plática, le contó que lo había conocido 500 años atrás, cuando él era una mujer y ella un hombre, juntos marcharon junto a Martín Lutero y vivieron un romance. “Llegó una mujer verdaderamente hermosa, pensé que era una aparición y me dijo: ‘Tú eres Martín Moreno, ¿me puedo sentar?’. Le dije: ‘No, no te puedes sentar, te lo suplico’ (… ) Se sentó y me preguntó si me acordaba de ella. Me dijo: ‘Nos conocimos en una marcha luterana en Wittenberg, Alemania, en 1520. No te burles de mí, porque yo hago regresiones y en esas regresiones te encontré’”. 

Así es como Francisco Martín esboza sus novelas, construyendo capítulos con su vida en los que, en el papel, los personajes florecen. Le gusta unir eslabones y esquinas ciegas del destino. 

Finalmente, Francisco Martín nos dijo: “México es un país de memoria muy corta, por eso es importante insistir en la redacción de la historia (…) Los muchachos de ahora que van a votar no saben lo que pasó en la Decena Trágica, quién fue Echeverría, López Portillo, por eso es importante escribir la historia y que se sepa”, finalizó, anhelando volver a sus escritos.

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