Alex es un joven comunicólogo de 30 años quien, junto a su hijo de 8 años, es fan de Fortnite: Battle Royale, un video juego que el periódico The Guardian, entre muchos otros, han catalogado a este juego como un fenómeno de la cultura pop, casi equiparable con Star Wars.

“Fortnite es un fenómeno con muchas ramificaciones. El juego como tal está divertido y es fácil de entender, casi cualquiera puede jugarlo aunque al principio te matan muchas veces. Por otro lado, está esta parte de moda, en la que funciona para sólo para verse como lo haces con cualquier deporte, y es que dentro de la dinámica hay muchas sorpresas y te emocionas cuando ves a otros jugadores. Y es, digamos familiar, porque es un juego más caricaturesco, más amigable”, nos dice el crítico de videojuegos Hugo Juárez.

La premisa de Fortnite (2017) está basada en la novela japonesa Battle Royal de Koushun Takami, en la que un grupo de concursantes son enviados a una locación determinada en la cual irán recolectando armas, recursos y herramientas de sobrevivencia; también algo parecido a Los juegos del hambre de Suzanne Collins. Al final, gana el último que quede con vida (en Fortnite, los jugadores son enviados a una isla).

Según el sitio expandedramblings.com, hasta el mes de mayo, Fortnite había generado cerca de 318 millones de dólares en ganancias; hasta el mes de junio, se estima que 125 millones de jugadores han participado en este mundo virtual, y que hay cerca de 3.4 millones de jugadores conectados al mismo tiempo.  

Más allá de los números, resulta que el consenso parece ser que las matanzas en Fortnite son irrelevantes para los padres, y que ellos mismos se sienten cómodos con que sus hijos jueguen este título. Por ejemplo, el pasado 31 de julio, The Wall Street Journal lanzó un artículo donde reportaba que diversos padres de Reino Unido, estaban contratando los servicios de tutores de Fornite para que enseñaran a sus hijos cómo jugar y ser exitosos.

“Es que jugar es una disciplina. No lo pondría al nivel de ejecución de un instrumento musical o de un deporte, pero sí requiere de entrenamiento. Hay que entender que muchas de estos padres fueron videojugadores en los 80 y 90, quizá aun lo sea, y no lo ven como algo terrible porque ellos crecieron con ellos. Y si ven que el niño está interesado pues lo ven como algo normal con lo que él puede socializar con sus amigos. Por otro lado, hay quienes desean que se conviertan en profesionales, pues Fornite es un E-Sport, o que se vuelvan youtubers famosos”, nos comenta Hugo Juárez.

Alex ve con buenos ojos que su hijo esté jugando Fortnite: “Hay muertes pero no son nada gráficas, y no hay sangre, así que no se percibe como algo violento. Cuando te matan, te dan la opción de seguir a quien te mató y verlo jugar, yo me he quedado clavado un rato así. Por otro lado, mi hijo ha interactuado con otros jugadores en línea y ha hecho equipos y nadie se ha metido con él o lo han insultado, cosa que en los videojuegos ocurre de manera regular. He visto más violencia verbal cuando juegas el FIFA en línea”.

Por su parte, Serch de 36 años, no juega Fortnite pero sí suele ver jugar a sus sobrinos de 11 y 18 años: “La primera vez que vi el juego pregunté… ¿y eso qué onda? Mi sobrino de 11 años me dijo que apenas lo estaba jugando. Los gráficos no me sorprendieron pero tiene mucha rapidez. Al principio, a cada rato lo mataban pero lo volvía a intentar. Mi sobrino de 18 también lo juega y dice que es adictivo porque como es difícil, pues te quedas con la espinita clavada. Creo que lo padre del juego y lo que les llama la atención son los escenarios. Y que tú mismo construyes tus defensas. Destruyes cosas pero sin hacer daño (visible) a los demás. Jamás vi sangre, tampoco es un juego que crea tensión, sabes que se acerca el enemigo o te disparan de lejos y mueres pero no es algo que estrese”.

“Cuando veo que lo juegan me acuerdo mucho de Doom y después me pongo a pesar que Doom si era más violento y que esto es juego de niños por eso no me molesta que lo jueguen. Repito los gráficos no son tan maravillosos pero son agradables en las tonalidades, los personajes y las armas. La violencia por decirlo de alguna manera, es mínima”, concluyó.

El psicólogo Leonard Sax, en un artículo escrito para la revista Psychology Today, es un poco más escéptico que los padres que pagan a tutores para que sus hijos aprendan a desarrollar sus habilidades en Fortnite, y esta convencido de que los juegos cuya finalidad es matar no genera beneficios, así como tampoco la sobre exposición a un videojuego que se traduce en un bajo rendimiento escolar y en un factor de deterioro en el vínculo entre padres e hijos.

Por su parte, la columnista de The New York Times, Lisa Damour (también psicóloga), dedicó un artículo a este videojuego resaltando las bondades de socialización que Fornite promueve, por supuesto, sugiere que es importante establecer límites para que los adolescentes no se excedan en tiempo de juego pero alienta a los padres a interesarse en por este pasatiempo a manera de pasar tiempo con sus hijos. Damour desestima la correlación de violencia en los jóvenes relacionada con el uso de videojuegos violentos.

Fortnite es un videojuego que se encuentra disponible en diversas plataformas como Playstation, PC, Xbox, Nintendo Switch, Mac, Android e iOs.