Una rara oportunidad de acercarse al arte llega a la Ciudad de México. Tesoros ocultos del arte victoriano es una muestra de 32 obras de 12 artistas británicos, que permanecieron perdidas por cerca de 200 años. 17 de ellas pertenecen al periodo georgiano (1714-1830), y el resto al victoriano (1837-1901). Es la primera y única vez que se conocerán todas estas obras reunidas y sólo pasará en México, después serán subastadas.

Esta exposición tiene aspectos muy peculiares, de entrada el trabajo fue realizado por Pablo Ángel Lugo, artista y curador mexicano, y no por un museo como suele suceder, también en virtud de los retrasos en las fechas de exhibiciones en museos y galerías debido a la pandemia, la exhibición al público se realiza de manera gratuita pero con cita, desde este jueves 23 al 30 de septiembre de 2021, en la casa diseñada por el arquitecto Benito Artigas, Cerro del Crestón 50,  en la colonia Campestre Churubusco.

Reunir las obras que en algún momento pertenecieron a colecciones privadas y que ahora se encontraban hasta en tianguis de reliquias representó un gran reto, asegura Pablo Ángel en una charla con El Economista.

La historia comienza con John Wrigth, mercadólogo especialista en negocios y amigo de Pablo que al jubilarse decidió como parte de sus actividades comenzar a comprar obras de arte en mercados o tiendas de caridad, en una visita y como buena coincidencia Pablo conoció lo adquirido por John, y con su experiencia como asesor en el mercado del arte, quedó impresionado.

Después de una investigación, se dio cuenta de que ese material adquirido en espacios insospechados, no se trataba de cualquier cosa, sino de autores que forman parte del patrimonio británico. “Son piezas con un valor histórico y artístico que ya estaban extraviadas”.

El hallazgo estaba hecho, pero la pregunta que se hicieron los descubridores fue: ¿Y ahora qué hacemos? Como artista plástico y doctor en arte público, Pablo pensó como primera idea quedarse con la colección, pero posteriormente se decidió la venta, no sin antes detenerse en un proyecto que incluyera al público mexicano.

“Porque hay que demostrar que hay una apertura del mercado y lo primero es descentralizar, las posibilidades obvias eran llevar la exposición y venta a Hong Kong o Nueva York, pero decidimos dejarla en México”.

Ya como socios, John y Pablo crearon Glocal Art Market Consultants, ellos primero buscaron a la casa de subastas Morton House, pero Pablo en su parte romántica y académica quería exponerlas, que el público mexicano tuviera la oportunidad de ver a 12 artistas que nunca se han mostrado en una exposición juntas, ni siquiera en Londres.

Aunque espacios como el Palacio de Bellas Artes, el Museo Franz Mayer o el Museo de la Acuarela estuvieron interesados en alojar esta exposición los tiempos no empataron, por ello se decidió otro formato que tiene un plus, pues el mismo curador, es decir, Pablo será quien hará los recorridos con los asistentes y resolverá dudas.

La importancia de la acuarela

Pocas personas conocen la importancia de la pintura con acuarela en la época victoriana y georgiana, no se comprende su relevancia, pero Pablo explica sobre el auge de la técnica.

La primera razón fue la expansión del colonialismo inglés, que generó grandes riquezas y un aumento de la clase media, misma que al tener más dinero tuvo deseos de tener acceso al arte y la cultura, eso provocó a su vez una expansión de la producción gráfica artística, principalmente. “Hubo mucha litografía y se contrataba a artistas para colorear a mano con acuarela”.

Otro punto fue la utilización del blanco de zinc, que da un blanco muy puro, lo que dio la posibilidad de marcar brillos si había alguna equivocación, esto dio una facilidad técnica, porque la acuarela era complicada.

La tercera clave fue el papel. El gremio de las artes empezó a conocer a los dueños de las fábricas de papel y les empezaron a pedir pliegos más grandes, así los acuarelistas lograron ser por excelencia los que retrataban el paisaje.

Por último, el hecho de que a la reina Victoria le interesara la técnica de acuarela generó un movimiento al respecto,” para presumir el imperio”.

nelly.toche@eleconomista.mx