Durante el siglo XX, la planificación del transporte urbano en muchas ciudades se enfocó en aliviar la congestión de tráfico, y en mejorar la seguridad y el ahorro de tiempo para los automovilistas; en últimos tiempos, estos planes se han enfocado en la promoción de la sostenibilidad, abarcando objetivos ambientales, económicos y sociales.

Sin embargo, en un estudio publicado recientemente en la revista Política de Transporte se encontró que en muchos casos no se han logrado incluir mediciones significativas de los objetivos de equidad social, tales como ayudar a los barrios desfavorecidos para que puedan acceder a los servicios esenciales.

De acuerdo con investigadores de la Universidad McGill, muchos de los planes no tienen muy claro el objetivo de incorporar a la comunidad y lograr mejores estándares de vida.

La velocidad de tráfico y ciertos efectos medioambientales son más fáciles de medir que temas de justicia social, como el acceso a oportunidades de empleo o salud para grupos de bajos ingresos, o como equilibrar los intereses de peatones y ciclistas con los de motoristas , sostuvo Kevin Manaugh, autor principal.

También destacó que en algunas ciudades estadounidenses como Boston, San Francisco, San Diego y Chicago han logrado crear indicadores medibles para alcanzar objetivos de equidad social, de modo que los planes de transporte cubren la gama de proyectos de infraestructura, incluyendo veredas, autopistas, ciclovías y sistemas de trenes suburbanos.

Los investigadores destacaron que se deben incluir medidas en la planificación urbana para abordar los objetivos de la igualdad social y hacer más tangible su medición.

Proponen hacer más accesibles los destinos, particularmente para los grupos desfavorecidos; trabajar en las diferencias en duración de viajes, entre autos y el transporte público, cuando la gente se dirige al trabajo o servicios esenciales; diferenciar entre los gastos de transporte que hace una familia del rango más alto al más bajo, y distinguir entre usuarios de autos y peatones o ciclistas en accidentes y muertes relacionadas a accidentes de tráfico.

Estos indicadores son relativamente sencillos de recolectar y potencialmente útiles. Con una combinación de datos de censos, encuestas de viajes regionales y tipos de transporte, se podría incorporar la equidad social en un tema tan intangible como lo es la planificación del transporte.