En su libro de ensayo Los bárbaros, el italiano Alessandro Baricco rastrea en el arte el paso de la era aristocrática a la de la burguesía. Baricco encuentra esa fecha de cambio en el siglo XIX, cuando los retratos de los grandes mercaderes denotaban un aire poderoso, atareado, inquieto. El hombre burgués, el tercer Estado, se convertía en la fuerza que movía al mundo.

Bernardo Aja, fotógrafo español contemporáneo, hace un rastreo parecido al de Baricco, pero a la inversa. ¿Cuándo murió esa burguesía decimonónica? ¿Cuándo nos dejó sus rastros como un pasado persistente pero cada vez más difuminado? En pleno siglo XXI, ¿qué de ese viejo mundo sigue siendo símbolo de poder y riqueza?

En el Centro Universitario Tlatelolco se responden a estas interrogantes. La exposición de Aja se llama Entremuros y es un bonito título.

AMULETOS CONTRA EL TIEMPO

En la intimidad de sus hogares, Aja retrata a 28 personajes que todavía hoy se aferran, de un modo o de otro, al status quo burgués. Son fotografías en gran formato. En muchas de ellas aparecen personajes archirreconocibles en el ámbito mexicano, como es el caso de las escritoras Elena Poniatowska y Guadalupe Loaeza, ambas pertenecientes a la clase alta de mayor abolengo.

Aparecen otros personajes a los que, deliberadamente, la exposición no identifica. Es importante hacer notar que todas las imágenes están rodeadas de un halo de misterio y de nostalgia.

El hecho de no identificar a sus personajes permite al visitante preocuparse menos por la personalidad y la historia de los retratados y más por el entorno en el que vive, su fijación a los objetos, su pertenencia a una clase social en decadencia. O mejor dicho: no en decadencia, sino en transformación.

Burgueses de la vieja escuela en plena forma los hay todavía y también de eso da cuenta la exposición.

En la muestra se busca desentrañar las herencias de la burguesía rancia en el siglo XXI. Porcelana, objetos de plata, reliquias familiares; todos objetos a los que los burgueses daban gran valor y que aquí aparecen como amuletos contra el tiempo.

Hay que decir que Entremuros podría ser una crítica social ácida, una burla cruel de la decadencia, pero no lo es. A través de la lente de Aja se alcanza a percibir cierta ternura, mucha nostalgia.

Inclusive recupera algo del encanto de las casas antiguas, esos lugares donde las abuelitas de categoría ven pasar sus últimos años entre algodones y polvos de arroz. Esos sillones donde las damiselas de la vieja nueva aristocracia se permitían un desmayo. Todo ese viejo mundo del que nos estamos despidiendo.

  • Centro Universitario Tlatelolco. Av. Flores Magón 1, Tlatelolco. Martes a domingo, de 10 am a 6 pm. Entrada: $30

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