El surrealismo es una de las fiestas de la imaginación. Atrapa porque es un juego sin interrupciones; porque al despertar, el surrealismo todavía estaba ahí. Tejido de sensaciones, emociones, voces, colores, sombras y tantas otras cosas, este movimiento artístico fue una mancha expansiva que llegó a una y mil conciencias para luego multiplicarse.

Por eso, lo mejor es buscar un momento y asistir a la muestra Surrealismo: Vasos comunicantes que se presenta por estos días en el Museo Nacional de Arte. Exposición que surge de la mirada europea y mexicana. ¿Quién puede dudar que nuestro país fue un vértice geográfico que recibió a creadores de la talla de Rahon, Paalen, Carrington, Varo, Buñuel y Horna, entre otros? Ellos compartieron el viaje interior que supone el surrealismo y lo onírico, que manifestaron en algunas de sus variantes las obras de Gerzso, Kahlo, Rivera, Soriano, Álvarez Bravo y otros.

El espectador queda a merced de ese río turbulento o suave que suponen estos cuadros, películas, fotografías y esculturas en las que se navega a contracorriente de la realidad. Cada obra es una presencia que establece un itinerario por mundos alejados de las rutinas de lo cotidiano, salidas del tiempo y construcciones de sitios apenas atisbados en el parpadeo del sueño.

Surrealismo: Vasos comunicantes tiene el mérito de ser una selección depurada. Debe decirse que el espectador participa de miradas fugitivas y fragmentarias a películas como La edad de oro de Buñuel, La sangre de un poeta de Cocteau,a secuencias de Parade de René Clair o un cortometraje de Richter.

Toda la muestra es una sucesión de sorpresas, que pueden compartirse en familia sin el riesgo de que alguno de sus miembros se entregue al aburrimiento; lo que hay en Surrealismo: Vasos comunicantes es una propuesta que va más allá del conocimiento de los autores de las obras, hay que dejarse poseer por la experiencia y entonces aparecerán los hilos perdidos del sueño y de la tentación por lo que se observa a lo lejos, el continente perdido y a veces reencontrado de las imaginaciones.

Mejor dicho, en palabras del poeta Cardoza y Aragón: Abrir la noche para devorar todos sus milagros, todos sus espectros, todos sus mitos y sardinas, y transfigurar la realidad, a fin de que ésta no pareciese error del sueño .

  • Surrealismo: Vasos comunicantes
  • Museo Nacional de Arte
  • Dirección: Tacuba 8, Centro Histórico.
  • Abierto: Martes a domingo de 10 de la mañana a 5:30 de la tarde.
  • Admisión: 37 pesos.