El 16 de junio de 2006, publiqué en El Universal una entrevista a Enrique Krauze. El motivo, Para salir de Babel. Siempre provocadora su labor de historiador, de editor de Vuelta y desde la muerte de Octavio Paz, también como tenaz empresario cultural con Letras Libres y Clío, su actitud y relación con los presidentes de México despierta interés.

Dijo entonces que nunca he creído que sirva de nada que el intelectual esté detrás del poder dando consejos, ni volviéndose ideólogo, tampoco incorporándose en el gabinete y mucho menos organizando fiestecitas y reuniones donde se aplaude de pie, como en los eventos vergonzosos de Andrés Manuel López Obrador .

Mi frecuentación a los presidentes de México ha sido en verdad y por fortuna, muy poca . Arrancó con una gira de Echeverría: me pareció impresionante y repugnante el espectáculo del ejercicio del poder . A López Portillo lo vio dos veces; a De la Madrid un poco más: era un hombre irrespetuoso con los puntos de vista que no le gustaban, pero a él se le ocurrió que hiciéramos unos programas de televisión en torno al 75 aniversario de la Revolución, los cuales fueron el embrión de las Biografías del poder , mismas que editó el gobierno.

A Salinas lo vi poquísimo (…) me habló los meses anteriores al destape . Con todo y sus cualidades, Colosio no era la mejor alternativa; la opción era Camacho. Por supuesto no me hizo caso . Zedillo me parece el presidente más admirable de los últimos 50 años. Lo vi poquísimo también . En ese junio de 2006, tenía una visión muy crítica de la gestión de Fox. Pero ha tenido también sus aciertos , matizó.

Meses antes de la toma de posesión del panista, Sari Bermúdez le voló una idea, proceso del cual fue marginado: una Consulta Cultural . Refirió Krauze que se nos ocurrió a Gabriel Zaid y a mí de una manera absolutamente gratuita, como servicio público al muy mermado, empobrecido y sufrido medio cultural . En otro momento del foxismo, al calor septembrino, fue orador en Bellas Artes de la campaña Celebremos México . Esa participación tal y como se dio fue un error. Tengo una buena relación, cordial y antigua, con Televisa (…) Hubiera sido mejor el que tratara yo de influir para que el acto fuese más discreto e inteligente .

Con Calderón continua su zaga. El bi-centenario es propicio. Hace semanas presentó, al tiempo que José Emilio Pacheco recibía el Premio Cervantes, la obra Historia de México, una tirada de 250,000 ejemplares con precio unitario de 39 pesos (el presidente prometió un libro por familia y gratuito). Cosa de días vio al lado del Ejecutivo la síntesis histórica en la que colaboró. Un espectáculo multimedia que dará la vuelta al país y que fue producido por la empresa CIE.

Ricardo Cayuela, su jefe de redacción, se lanza en contra del periodismo cultural y la FIL Guadalajara. Horas después circula Letras Libres con el tema Política cultural, modelo para armar, con 10 piezas elaboradas por una suerte de politburó que dan para armar lo que Krauze modela ante Calderón, Sáizar y el resto del medio cultural.