Guadalajara, Jal. Jesús tiene 15 años, viajó desde Monterrey a Guadalajara porque el comité organizador de Despertares Impulsa le notificó que fue uno de los 50 seleccionados para participar en las audiciones que este martes se llevaron a cabo en el Complejo Santander de Artes Escénicas, en la capital jalisciense, a cargo del exbailarín francés Patrick Armand, ahora director de la San Francisco Ballet School, y Andrea Yannone, directora de Educación y Entrenamiento de la misma, con la promesa de llevarse a algunos de ellos para desarrollar sus talentos y afinar sus disciplinas en la academia de la compañía de ballet más longeva de Estados Unidos.

“Entré emocionado y nervioso, pero yo creo que estoy bien”, respondía Jesús, unos minutos antes de su turno sobre el escenario de la Sala Plácido Domingo, frente a frente con el otrora primer bailarín del English National Ballet y ganador del Prix de Lausanne. Se le notaba el temple y la serenidad por encima de sus tres lustros de vida, uno de ellos, dedicándose al ballet. “Preparé el video aunque no fue con mucha anticipación. Me faltó prepararme, pero lo pasé y estoy contento con mi trabajo”, dijo sucinto.

Lo acompañaba su mamá. Ella lucía más impaciente que su hijo en ese preámbulo de la audición. “Cuando vimos en el correo que fue seleccionado me puse a gritar”, recordó. A unos metros de ellos, un grupo de jóvenes bailarinas hacía estiramientos, y Jesús no se quedaba atrás. Extendía piernas y brazos, practicaba un developpé con soltura y pericia. Estaba listo.

No lejos de ahí, en las escaleras del lobby del Complejo Santander, a unos pasos de la puerta de la sala de audiciones, María Fernanda alternaba momentos de relajación con estiramientos en el suelo: arqueaba la espalda hacia atrás y flexionaba una pierna a la vez hasta casi tocar la cabeza con las plantas de los pies.

María Fernanda también tiene 15 años, nació en Morelia, Michoacán, pero hace cinco se mudó a El Paso, Texas, donde su padre tomó una oferta de trabajo.

“Allí estudié en una escuela pequeña de ballet, pero vimos que ya no podía avanzar mucho. Entonces, mi papá nos mandó, a mí y a mi mamá, a San Antonio, para que yo pudiera seguir practicando. A veces me sentía mal por no estar con él. Me dejó hacer escuela en casa para que yo pudiera seguir trabajando”, compartió.

Ahora se han mudado a Houston, y desde ahí Fernanda mandó su video para postularse a las audiciones de la San Francisco Ballet School.

“Cuando mandé el video no estaba tomado profesionalmente. Mi papá lo grabó cuando yo bailaba. Me dijo que lo íbamos a mandar, a ver qué pasaba. Estuvimos esperando a que llegara el resultado. Un día mi papá llegó del trabajo, se sentó conmigo en la mesa y me dijo: ‘te tengo una buena noticia y tengo una un poco mala. Primero, no tenemos tanto dinero’. Me quedé callada porque no sabía cómo contestar. Después me dijo: ‘¿ahora quieres escuchar la buena?’. Me dio su teléfono y me enseñó el correo, donde decía que había sido aceptada para audicionar para San Francisco. Me dijo que me iba a ayudar aunque no tuviéramos todo el dinero”, declaró notoriamente emocionada. A veces, incluso, se le quebraba la voz, aunque de inmediato recuperaba el temple.

La joven bailarina procura trabajar los siete días de la semana. A diario toma tres horas de clase, una hora de estiramientos y otra de ejercicios de fuerza. A veces toma descansos cada tres días para no sobrecargar su cuerpo.

Los elegidos

Fernanda y Jesús son solamente dos de las 41 mujeres y nueve hombres que se apersonaron la tarde de este martes para mostrarse sobre las tablas. De ellos, Patrick Armand y Andrea Yannone eligieron a 12 jóvenes, nueve mujeres y dos hombres, para formar parte, ya sea de los cursos de verano de la San Francisco Ballet School o bien de algunos de los niveles avanzados con distintas becas.

“Es una oportunidad única. Yo no la tuve. Espero que la tomen con responsabilidad y regresen algo a nuestro país cuando llegue su momento”, sugirió el primer bailarín del English National Ballet Isaac Hernández durante el anuncio.

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