El Festival Cervantino del 2007 tuvo en un par de funciones en el pequeño Teatro Cervantes a una de sus más grandes estrellas de todos los tiempos: la actriz, bailarina y dramaturga canadiense, Dulcinea Langfelder.

En aquella época, el que esto escribe con poco estilo y menos gracia tenía un personaje para reportear desde el festival artístico más grande de Latinoamérica: Manolino Cervantino se llamaba el personaje, y las comillas se deben a que no estamos seguros de que, con sus intentos de imitar a Don Miguel de Cervantes (copiarlo malamente, dirían algunos), hiciera verdadero periodismo.

Esta Dulcinea es fermosa señora que da contento a todo crestiano que acuda a presenciar su función. Y, a fe mía, que no se ha visto juglar de mayor talento que la sobredicha Dulcinea Langfelder en estas tierras cervantinas. Y mirad, vuestras mercedes, que se han reunido aquí los más graneados y distinguidos artistas del orbe –y también algunos del odre (de vino), justo es comentarlo , decía Manolino Cervantino.

Y añadió: Victoria se llama la obra que escribe, dirige, actúa, canta y danza este prodigio nunca antes visto de la escena. Y lo face con tino tal que seguro estoy de que haría reír y llorar a personajes tan disímbolos como el sencillo y humilde Sancho Panza, el valeroso Amadís de Gaula, a Roldán el Furioso o al muy espantable Beltenebros, si ellos tuvieran a bien ir a ver la función .

Pues bien, Dulcinea Langfelder regresa al Cervantino, lo que es una magnífica noticia. Pero más porque regresa con una obra que empezó a planear desde que vino por primera vez al encuentro, cuando se dio cuenta de que estaba en un teatro llamado Cervantes, que afuera había unas estatuas del Quijote y Sancho Panza pero que cuando ella se fuera no quedaría rastro alguno de la mujer a la que el enloquecido manchego dedicara sus desvelos y denuedos: Dulcinea del Toboso.

NADA QUE LAMENTAR

La obra se llama Lamento de Dulcinea, se promueve como obra multimedia con teatro, letras, canto, danza y alientos mega-low-tech y pretende recorrer, con una mirada crítica y humorística, el camino emprendido por la humanidad a través de la figura de Dulcinea.

Si esto suena demasiado pretencioso, puede usted creerle a quien esto escribe que Langfelder es capaz de lograrlo o atenerse a las palabras de Manolino Cervantino cuando, quien afirmó estar dispuesto a poner en juego honor, espada y pluma para sostener lo dicho (su texto completo está en eleconomista.com.mx).

En video-conferencia desde Brooklyn, podemos escuchar las palabras de Dulcinea Langfelder, quien nos recuerda que las de su homónima Del Toboso jamás fueron pronunciadas o no se guardó registro de ellas.

¿Cómo podría pudo uno saber lo que Dulcinea del Toboso podría decir? –se pregunta la de Brooklyn-. La única manera es decir lo que es lo una cree que a ella le gustaría decir. El personaje es doble, entonces: Dulcinea del Toboso y Dulcinea de Brooklyn.

La idea principal es que ella nunca supo que Don Quijote la amaba. Ni siquiera le hablaba. Pero, mientras yo hacía la investigación para poner la pieza, encontré muchas ideas que ella podría haber tenido. Quizá supo y admiró que él trataba de salvar al mundo, pero ella no fue consultada al respecto. Podría haberlo ayudado .

EMPRESA QUIJOTESCA

Langfelder cree que Cervantes era un feminista pero está segura de que era muy listo y culto y que puso muchas cosas importantes en discusión. Traté de ponerme en ese mismo camino y hablar del papel de la mujer en el mundo con la misma forma satírica y subversiva que él empleo en su libro .

Para Langfelder, había que tratar de entender cómo fue que la mujer pasó de ser musa a ser demonizada. Inevitablemente, debía abordar el tema de la religión –dijo-. Pero, entonces, descubrí que tenía que descubrirme a mí misma. La búsqueda de Dulcinea es muy personal, pero al mismo tiempo mira al mundo y a su historia .

Dulcinea era un invento no sólo de Cervantes, sino del propio Quijote –hace notar este reportero a la actriz-, que se basó en una muchacha del pueblo llamada Aldonsa -¿qué tienen en común las Dulcineas con Aldonsa en la obra?-. Por otra parte, Victoria, el personaje que nos trajiste en el 2007, era muy quijotesco en el sentido de que se pierde en sus sueños, ¿qué tan quijotescas son las Dulcineas?

Aldonsa era una persona muy común y yo también lo soy. Pero también soy algo quijotesca en mi trabajo, porque creo que el teatro ayuda a hacer del mundo un mejor lugar. Y no es necesario ser una diosa. Se puede ser muy ordinario y normal y aun así, ayudar a la gente. Ésa es la clave de trabajo, ayudar a que haya un mejor entendimiento .

En respuesta a una pregunta comenta: El tema de la sexualidad me interesa mucho (risas). No es muy común que lo veamos en las artes y, sin embargo, es importante y universal. No lo vemos porque tememos confundirlo con pornografía: no hay pornografía en Dulcinea… Pero es cierto que he buscado cierto erotismo porque creo que es importante y espero que sea un tema que se trate más en el futuro, nos falta que hablar sobre la sexualidad y hablarla desde el punto de vista femenino, no del masculino.

Langfelder dice en todo momento que su equipo fue fundamental en la creación del espectáculo: la puesta en escena es de Alice Ronfard; la dirección musical, de Philippe Noireault; la escenografía, de Ana Cappelluto, el video, de Yves Labelle; las marionetas, su manipulación e interpretación las realiza Vincent Santes, menciona también a Danys Levasseur, asistente; Erik Lapierre y Danny Carnonneau, en la interpretación, y Éric Gingras, iluminación.

  • Lamento de Dulcinea
  • Teatro Cervantes.
  • Funciones: viernes 19 y sábado 20 de octubre, a las 5:00 pm, y el domingo 21, a las 12:00 del día.

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