Cali, Colombia. Hoy la medicina está avanzando más rápido que los sistemas de salud. Esto está causando un retraso en la capacidad de evaluar, financiar y brindar tratamiento a los pacientes. Los avances en la medicina sólo tienen significado si llegan a aquellas personas que lo necesitan; sin embargo, actualmente dos terceras partes de las enfermedades aún no se tratan adecuadamente o no se tratan en absoluto, según explicó el doctor Daniel Ciriano, director médico regional, de Roche América Latina.

 

Especialistas de la región aseguraron durante el Roche Press Day 2018 que el diagnóstico para América Latina, en general, percibe bajos niveles de concientización, así como desigualdades en infraestructura, diagnósticos tardíos y financiamientos insuficientes. Por ello, para enfrentar estos desafíos se discutieron las tendencias que podrían revertir las desigualdades y permitir un cambio real. Destacan tres estrategias: la concientización, el tratamiento personalizado y el big data, relacionadas entre sí.

“La medicina personalizada involucra en gran parte diagnosticar mejor las enfermedades”, aseguró Ciriano. “El primer paso para tratar una enfermedad es saber cuál es y para ello, en primer lugar, requerimos de pacientes conscientes; después, profundizar. Esto nos permite acercarnos de una manera más precisa a esa característica que nos dará un cambio sustancial en el transcurso de la enfermedad”.

Pero no solamente se trata de diagnosticar a un paciente en lo particular. Los especialistas explicaron que hay que ser capaces de comparar lo que ocurre con cada caso; por ejemplo, qué pasa con el perfil inmunocitoquímico de una persona con cáncer, con su genómica e ingenio tumoral, y comparar con pacientes de otros países  con un perfil similar, pero que han sido tratados de diferente manera y han respondido también de distinta forma. Esa información es fundamental y obedece al uso de big data en medicina.

El doctor Cirano aseguró que éstas son herramientas de soporte para la decisión clínica y que su integración permitiría atender a cada paciente de forma particular y dejar de dar quimioterapias genéricas, radioterapias generales o cirugías para remover un tumor, el procedimiento tradicional. “Que no sea cada paciente un ensayo y error, sino acercarnos a la mejor manera de tratarlo en el mejor momento”.

Retomando los datos, los especialistas coincidieron en que la manera tradicional de hacer investigación y tener información que permita saber qué tratamiento es eficaz, son los estudios clínicos, que sin duda aportan datos y son un pilar de las decisiones; pero hoy en día también es muy importante entender que la mayor parte de la experiencia no está en los estudios, puesto que son una porción pequeña de todos los pacientes tratados con un biomarcador y una droga bajo investigación. La experiencia masiva debe ser aprovechada.

Sólo 3% de los datos se obtienen de la investigación clínica, mientras que 97% de información podría llegar de todo el mundo, pero ésta se encuentra diseminada en consultorios, clínicas y hospitales. Estamos ante la posibilidad de utilizar estos datos a escalas significativas en favor de la medicina. “Esa información está en los historiales clínicos o en las bases de datos de las aseguradoras de salud alrededor del mundo. La posibilidad de acceder a esos datos es lo que nos permite acercarnos más al concepto de medicina individualizada”, explicó el también especialista en investigación clínica. “Esto tiene que ver con comprender la biología de la enfermedad y de qué manera, cuando se hacen nuevas investigaciones, se hacen pensando en apuntar mejor esos tratamientos a las particularidades”.

Pero al hablar de medicina generalizada también hay factores en contra por debatir. La primera duda es si esta opción haría que se incrementen los costos de manera exorbitante y que no haya dinero que alcance en ningún país.

Sobre ello, el doctor Jorge Tanaka, director de Acceso y Asuntos Corporativos de Roche México dijo: “no creo que vaya por ahí, lo que se quiere es que las instituciones sean sustentables y que los sistemas de salud puedan adquirir las innovaciones, sin tener que quebrar por eso. Nosotros tenemos varios modelos innovadores de acceso: nos hemos sentado con las instituciones públicas para que estos medicamentos puedan ser ingresados. Es importante que las medicinas se paguen por el valor que le pueda dar al paciente y no por sus características específicas. Este tema no debería incrementar los costos”.

También habló sobre el limitado uso de big data en México. “No estamos generando datos, tenemos muchos pacientes pero no sabemos que está pasando con ellos. Tenemos sistemas complejos que se podrían ver beneficiados, por ejemplo, con el expediente clínico unificado para todas las instituciones publicas y privadas. Eso podría generar una gran cantidad de información sobre las peculiaridades de los mexicanos, si un medicamento es eficaz, si con los tratamientos de algún sistema de salud hay mayor efectividad; incluso sabríamos en qué hospitales son más eficientes en cuanto al uso de recursos o tratamientos aplicados. Sería una forma extraordinaria de tener muchos datos y racionalizar su uso para un mejor tratamiento”.

Concluyó que aunque entre instituciones generalmente no hay comunicación ni actualización, existe el Plan Nacional del Control del Cáncer, el cual pretende sistematizar y hacer coherente toda la prevención hasta los cuidados paliativos de pacientes que podrían sufrir cáncer o que ya lo padecen. A esfuerzo también se agrega el Registro Nacional de Cáncer. Así habrá datos más exhaustivos sobre lo que está pasando con este padecimiento en el país.

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