Uno de los consorcios televisivos más importantes del planeta es, sin duda, la BBC de Reino Unido. A sus 93 años, es una de las instituciones más prestigiosas y emblemáticas del país. Junto a la monarquía y la Iglesia anglicana, la BBC puede presumir de ser una institución presente en gran parte de los hogares británicos por varias generaciones. Desde su fundación, The Auntie, o la tía como la conocen coloquialmente los ingleses, tuvo como misión entretener, informar y educar.

Hoy, a pesar de los enormes cambios en todas los ámbitos de la vida desde 1923, la BBC sigue fiel a esta misión. Su amplia y reconocida gama de contenido ofrece desde programas humorísticos ligeros hasta documentales de inmejorable calidad que le han ganado el respeto de la población.

Al igual que la mayoría de los otros grandes consorcios televisivos del mundo, la BBC ha sufrido en los últimos años el desdén de una audiencia fragmentada y quizá menos leal a su programación que la que tenía hace 20 o 30 años.; sin embargo, la programación de la BBC sigue siendo un fiel reflejo de la sociedad británica actual.

A diferencia de la mayoría de las cadenas de televisión en el mundo, la BBC es fondeada principalmente a través de una tarifa que el Estado cobra a hogares, empresas o instituciones que tengan una televisión y utilice el servicio de televisión abierta. Dicha tarifa la fija el gobierno y es aprobada por el parlamento. Esto le ha permitido tener un flujo de ingresos diversificado brindándole una semiautonomía del gobierno y cierta libertad para fijar tarifas de mercado a los anunciantes. Una cuarta parte de sus ingresos viene de su ramo comercial.

Este mismo modelo económico le ha permitido tener una presencia global a través de una marca bien reconocida en los cinco continentes, con programación en 28 idiomas, una poderosa red de Internet y ser la orgullosa productora de más de 50% del contenido que se produce en Reino Unido.

A lo largo de sus 93 años, la BBC ha sido quizás el ejemplo de una de las empresas más complejas y representativas en la industria de las telecomunicaciones. Dentro de su portafolio de empresas ha tenido editoriales, tanto de libros como de revistas, empresas productoras, estudios de postproducción, empresas de telefonía y tecnología de información y desde luego cadenas de radio.

Sin embargo, la BBC no ha sido inmune a cambios regulatorios y gubernamentales que han puesto presión en sus finanzas y en su manera de operar. Esto le ha forzado a replantear su modelo de negocios y encontrar un nuevo equilibrio en sus fuentes de ingresos. Desde el 2010, la empresa ha sufrido las consecuencias de decisiones conservadoras por parte del actual gobierno, como verse obligada a subsidiar sus programas a las personas mayores de 75 años, lo cual le ha generado una reducción en sus ingresos netos de 20% y mantener la tarifa que se cobra a los hogares congelada hasta el 2016.

También desde la década de los 70, la BBC ha sido seriamente cuestionada en varias ocasiones por la supuesta mala calidad de su programación y por el despilfarro de la organización. Esto la ha obligado a vender negocios no estratégicos, liquidar empleados, cerrar negocios e incluso la propuesta para vender uno de sus edificios corporativos en Londres.

En este complejo entorno de regulaciones, intereses encontrados, participantes y audiencias, la BBC ha salido triunfante manteniendo siempre su misión bien clara y siendo una de las empresas más relevantes de medios a sus casi 100 años. Si bien su caso es poco común, las experiencias tanto de la empresa como de las autoridades pueden ser de gran utilidad en países como México, donde aun existen grandes lagunas y oportunidades en materia de telecomunicaciones.