Hace unos días visité a mi profesor y amigo Pedro Salmerón. No tuvimos tanta oportunidad de platicar, pero él y su esposa me regalaron unas playeras del cura Miguel Hidalgo.

Pedro es historiador (puede que sea el más joven e importante de su generación) y recuerdo cuando en clase, en el ITAM, nos hablaba con mucha admiración de Hidalgo. Me parecía raro, porque Salmerón es un hombre hecho por y para la izquierda, uno lo imaginaría como un comecuras.

Pero Pedro nos platicaba que Hidalgo era mundano, culto y un verdadero creyente en la independencia de la Nueva España. Recuerdo también que nos contaba que a Benito Juárez le encantaba bailar, pero ése es otro asunto.

Las playeras están impresas en el color de Morena, rojo quemado y con la imagen de Hidalgo distinta a la que estamos acostumbrados, levantado en pie de guerra. Llevan la cita en la que el cura declara la abolición de la esclavitud, so pena de muerte, para todo aquel patrón que se negara a dar libertad a sus esclavos.

En la foto que hoy nos entrega el Archivo Gustavo Casasola se ven las celebraciones de 1910, centenario de la Independencia. Llevan la pila bautismal de Miguel Hidalgo y Costilla como reliquia sagrada. Esas hagiografías me dan flojera. Yo me quedo con mis playeras.

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