Al afirmar que el mundo ya cambió, me refiero al colosal cambio, a nivel global, que se ha dado a partir de la segunda mitad de la década de los 90, en la que se hizo indispensable el uso de la tecnología y la digitalización para prácticamente cada espacio de la vida del ser humano.

Desde luego, una de las áreas donde este gran cambio ha sido muy marcado es el entretenimiento. El cambio ha empezado desde la raíz, al tratar de entender o descifrar el tipo de entretenimiento que la nueva mayoría poblacional, conformada por los integrantes de las generaciones Y y Z, también conocidos como Millenials, busca y cómo espera que este entretenimiento le sea entregado.

Quizá el primer paso para entender hacia dónde va el entretenimiento es comprender quiénes son los que conforman estas dos generaciones, que en la actualidad suman la gran mayoría de la población mundial (según datos del US Census Bureau, cerca de 64% de la población global).

A pesar de no haber una fecha definida que registre el surgimiento de estas dos generaciones, se puede decir que son el grupo poblacional nacido entre los primeros años de 1980 y los primeros años del nuevo milenio. Las generaciones Y y Z comparten muchos rasgos de comportamiento, entre ellos pasar la mayor parte de su día frente a una pantalla y de ser individuos de creencias firmes.

En el caso de la generación Y, aquellos nacidos en la década de los 80 y primeros dos años de los 90, aún otorgan gran importancia a la vida académica e institucional. Es fácil ver a individuos de la generación Y muy comprometidos con su trabajo dentro de una institución y forjando una carrera profesional tradicional.

La generación Z, a diferencia de sus antecesores, son individuos más volcados en sí mismos. Les cuesta más trabajo adaptarse a trabajos convencionales y se cuestionan la validez de las instituciones tanto académicas como profesionales. No sienten gran apego a las tradiciones familiares y sociales, y en cambio ponen mayor peso en realizar actividades que les apasionan, también dan gran importancia al medio ambiente y al respeto a los demás.

Los integrantes de estas generaciones se distinguen de los baby boomers o de la generación X por tener fuertes sentimientos cívicos. Un gran porcentaje de ellos se ha declarado apolítico y no religioso, pero eso no los convierte en individuos apáticos y sin creencias.

La difusión de información a través de Internet a lo largo y ancho del planeta ha puesto en la palma de la mano de estas nuevas generaciones todo lo que requieren para tomar decisiones, forjar criterios y definir sus posturas frente a temas que anteriormente eran incuestionables. Casi se podría decir que cada integrante de las generaciones Y y Z tiene un criterio hecho específicamente por él y para él.

Evidentemente, esta nueva mayoría global requiere un tratamiento especial en casi todos los ámbitos y esto aplica también para el entretenimiento masivo. Si bien están abiertos a ver y probar todo, la saturación de información los ha vuelto sumamente impacientes y dispersos, por lo que el tiempo que dedican a un programa o canal nuevo puede ser muy efímero y los primeros segundos de una experiencia son cruciales para mantener su interés o la carencia del mismo.

El centro de su vida social está en las redes sociales y pueden entablar amistades duraderas y forjar fuertes lazos con gente a la cual jamás verán en la vida real.

Los millennials, a diferencia de generaciones anteriores, suelen ser mucho más demandantes en cuanto a la calidad y oferta del contenido. Asimismo, prefieren experiencias personalizadas sobre las experiencias masivas y con alto contenido altruista o social. Los grandes productores de contenido del mundo están entendiendo este enorme cambio en los patrones de preferencias de entretenimiento.