Este miércoles, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por su sigla en inglés) dio a conocer a nivel mundial la edición 2020 del Informe Planeta Vivo, donde alerta que globalmente las poblaciones monitoreadas de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios han disminuido 68% en promedio; para América Latina el resultado es aún más impactante, con una reducción de la biodiversidad de 94% en promedio.

El Informe Planeta Vivo es un conjunto de investigaciones científicas que reúne a cerca de 80 universidades y centros académicos de investigación, revistas científicas y 125 expertos, “es un esfuerzo planetario, un reporte que deja ver el análisis científico en su máxima expresión”, dijo Roberto Troya, director regional de WWF para América Latina y el Caribe, durante la presentación.

Fue un seguimiento a casi 21,000 especies, y para esta edición se incluyeron 400 especies y 4,870 poblaciones más, “esto da una mejor imagen para determinar qué ocurre en las distintas regiones en el planeta y que pasa con estos grupos taxonómicos”.

Troya asegura que el reporte no tiene noticias halagadoras, especialmente para América Latina, ya que es la región con mayor pérdida y degradación del hábitat en todas las regiones del mundo, esto incluye procesos de deforestación, cambio de uso de suelo, falta de planeación y crecimiento urbano, sobreexplotación de especies, introducción de especies exóticas y declinación de la biodiversidad, “todo ello tiene tintes de destrucción masiva, con un costo muy alto para la salud del planeta y de los seres humanos”.

Aunque también hay casos exitosos como el resurgimiento del lobo mexicano, que pasó de la categoría de extinto a peligro de extinción o la ballena jorobada, estos casos son excepciones, pues la humanidad ha deteriorado severamente el hábitat de un gran numero de especies.

El reporte indica que el 75% de la superficie del planeta está impactada por la humanidad, lo que significa que la solución forzosamente implica mejorar nuestra relación con la naturaleza. “En América Latina, cerca del 80% de los casi 640 millones de habitantes de están en zonas urbanas, cualquier cosa que hagamos o dejemos de hacer, el impacto al medio ambiente es directo”.

Hora de replantear

Por su parte, María José Villanueva, directora de Conservación en WWF México, dijo que este informe y la crisis del Covid-19 invita a replantear un verdadero renacimiento verde, “tenemos que reconocer el rol de la naturaleza en nuestro bienestar, nuestro planeta está mostrando claras señales de deterioro, es evidente que la pérdida de hábitat y nuestra relación con la vida silvestre no es positiva y ha permitido que enfermedades emergentes estén avanzando”.

Agregó que la biodiversidad debe preocuparnos a todos, pues casi el 50% del PIB global depende en mayor o menor medida de la naturaleza, “su pérdida va a inhabilitar a los países y a la sociedad para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, por ello dijo que necesitamos empujar un planeta que mantenga su biodiversidad para enfrentar problemas como pobreza e inequidad.

“Este es un llamado a invertir en la naturaleza”, y señaló tres acciones: empujar la conservación de los espacios naturales, uno de los instrumentos más claros son las Áreas Naturales Protegidas; la restauración, empujar sistemas de conservación con compromisos más ambiciosos a nivel global; y un profundo cambio sobre nuestros bienes de consumo.

En unos días los países se van a reunir en la Asamblea General de la ONU, y se llevará a cabo la primera cumbre de biodiversidad, “esperamos que las acciones trasciendan los mensajes políticos y que se implementen proyectos a favor del medio ambiente, porque la evidencia de deterioro es clara”.

nelly.toche@eleconomista.mx