Lectura 5:00 min
El entredicho de cómo amar en la actualidad. Entrevista con el escritor Patricio Pron
La novela de Patricio Pron ganó el Premio Alfaguara 2019.

Patricio Pron es ganador del Premio Alfaguara de Novela 2019. Foto EE: Archivo
Del alemán, zeitgeist es un término que significa “el espíritu de un tiempo”, acuñado por el filósofo Johann Gottfried Herder, en el siglo XVIII, para conceptualizar las afinidades, los caracteres distintivos entre los miembros de una generación y algunas generaciones posteriores, en las que, a pesar de la diferencia de edades o posiciones sociales, prevalece una condición sociocultural que define su posición histórica. En resumen, define el clima del pensamiento y las características culturales de una era.
Con su novela, Mañana tendremos otros nombres, ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2019, el escritor argentino Patricio Pron parece haber dado en el clavo de un zeitgeist por demás universal, el entredicho sobre la forma en la que estamos amando en la actualidad, sobre cómo nos vinculamos con los demás, lo convulsas y sorprendentemente perecederas que pueden ser las relaciones hoy en día, cuando, paradójicamente, con las redes sociales de por medio, estamos más conectados y, al mismo tiempo, nos sentimos más solos.
A lo largo de 265 páginas, la novela relata la historia de una pareja de personajes anónimos (Ella y Él), que afronta un rompimiento después de cinco años de relación y se topa con que las formas de vincularse, los protocolos, los códigos y los acuerdos se han transformado.
Se trata de la ficción sobre dos personas que, sin saber del todo por qué, han tomado caminos separados. Además de sus nombres, el autor ha prescindido de su descripción física, para que se conviertan más fácilmente en el reflejo del lector: “No saben mucho más de este momento de incertidumbre que nosotros mismos”.
Cómo se ama y se es amado
En entrevista con El Economista durante su estancia en México como parte de su periplo de promoción de la novela galardonada, Patricio Pron sostuvo que “venimos de un paradigma que podemos denominar del amor romántico, en el cual había una sola forma de vincular sexualidad y afectos en torno a una pareja monógama de larga duración, donde está explícita la reproducción. Y vamos, posiblemente, hacia un nuevo consenso en el cual, en última instancia y dicho de forma muy apresurada, una relación será todo aquello que dos o más adultos determinen que sea”.
Bajo ese contexto es que los personajes en la novela del argentino han decidido bifurcarse y, más que apabullados por este nuevo paradigma de las relaciones, se les lee provechosos ante la oportunidad para volver la vista atrás acerca de cómo han amado, han sido amados y determinar cómo es que desean amar y ser amados en el futuro.
“En ese proceso de observarse y de ser observados (los personajes) han entendido algo acerca de ellos mismos y acerca de las formas en que funcionan las parejas o las formas en las que éstas les funcionan a ellos”, explicó.
Las relaciones, como productos de consumo
La novela fue descrita por el escritor español Juan José Millás, quien fue presidente del jurado del Premio Alfaguara 2019, como “el mapeo sentimental de una sociedad neurótica donde las relaciones son productos de consumo. Bajo la anonimia de unos Él y Ella, construye la historia de dos personajes que son vagamente conscientes de su alienación. Un texto sutil y sabio, de gran calado psicológico, que refleja la época contemporánea de manera excepcional y toma el pulso a las nuevas formas de entender los afectos”.
Para Pron, si bien no hay un choque entre la generación de sus personajes y la de sus padres o la millennial, hay un restablecimiento generalizado de la concepción entre sexualidad y apego, que es distinta a la que concebían y que parece no estar funcionando, de manera que tienden a desconfiar de que exista una solución al problema.
Mañana tendremos otros nombres se trabajó de manera simultánea al proceso de investigación, prácticamente en vivo. “Todo el tiempo se estaban produciendo nuevas noticias, datos y estadísticas en torno a estas cuestiones que me obligaban a revisar el manuscrito. Fue un proceso muy enriquecedor en realidad”, afirmó. Dijo que los datos para la construcción de esta novela en tiempo real tenían que ver con estadísticas vinculadas con el consumo de pornografía, los usos específicos de redes sociales, plataformas como Tinder, y los índices de natalidad y de soledad.
Sobre el riesgo que implicaba no dotar a sus personajes de nombres y características físicas, Pron concluyó:
“Creo que la literatura tiene una parte de riesgo importante, al menos como yo la concibo. Me interesa explorar siempre nuevas formas e ir a sitios a los que no se haya ido previamente. Eso también incluye escribir una novela como ésta, que está tan apegada al presente. Creo que todo novelista debería decir, como los magos cuando van a hacer un truco, que puede fallar. Los magos lo hacen porque, precisamente, la advertencia de que puede fallar es la que otorga espesor emocional a lo que de otra manera sería simplemente una argucia”.
ricardo.quiroga@eleconomista.mx