El martes pasado (22 de enero), el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) hacía la actualización del reporte del monitoreo del volcán Popocatépetl, éste indicaba que a las 9:06 de la noche se había registrado una explosión que generó una columna eruptiva de 3 km sobre el cráter, además se observaron fragmentos incandescentes a una distancia de 2 km sobre las laderas del volcán. La ceniza emitida se dispersó con dirección noreste, por lo que era probable la caída de ceniza en las localidades de ese sector.

En las horas previas se identificaron 94 exhalaciones con emisión de vapor de agua, gas y bajo contenido de ceniza, además, 68 minutos de tremor armónico (un tipo de terremoto característico de los volcanes, causado por el movimiento del magma) de baja amplitud y dos sismos volcanotectónicos, con magnitud calculada de 2.3 y 1.9 respectivamente.  Este tipo de actividad está contemplado y catalogado en el Semáforo de Alerta Volcánica como Amarillo Fase 2, sin embargo causó temor entre la población recordándonos que Don Goyo sigue activo.

Si bien la explosión que registró el martes pasado el volcán Popocatépetl es una de las más importantes desde que comenzó su erupción, en 1994, no es indicativo de que vaya a tener mayor actividad a partir de ahora, explicó Hugo Delgado Granados, director del Instituto de Geofísica (Igef) de la UNAM.

Aunque fue un evento relevante en cuanto a la energía liberada, su duración no fue tan grande como para exhalar gran cantidad de material; de hecho, tuvo una duración de aproximadamente un minuto, detalló.

La cuenta de Twitter Popocatepetl_MX confirma lo dicho por el investigador “Estas explosiones, por muy dramáticas y espectaculares que se vean, han sido observadas en 24 años de actividad. Lo más importante es respetar el radio de seguridad de 12 km desde el cráter”.

Delgado Granados agrega que “no hay una repercusión en términos del volumen de material lanzado y eso es una buena señal. El volcán sigue teniendo explosiones. Después del evento del martes, al menos ha habido tres”.

Los poblados que percibieron la caída de partículas volcánicas en el episodio de hace tres días fueron Xalmimilulco, Huejotzingo; en el municipio de Tlalancaleca, y en Santiago Xalitzintla, en San Nicolás de los Ranchos, Puebla.

Mayor monitoreo, más atención

El especialista asegura que los sucesos en torno al volcán son mucho más vistosos debido a que se tienen más cámaras y se le da mayor seguimiento a la actividad del volcán: “Con la reciente renovación del equipo de monitoreo es posible una observación más clara y cercana de su actividad, y con base en el registro que se lleva podemos decir que no hemos salido del rango de intensidades que ha tenido Don Goyo desde hace casi 25 años”. Aun así, este tipo de eventos deja claro que una explosión puede ocurrir en cualquier momento, por ello las recomendaciones y precauciones nunca están de más.

Un evento explosivo emite materiales que alcanzan un promedio de 5 kilómetros y nadie vive en los primeros 11 cercanos al volcán. Sin embargo las cenizas alcanzan más de 30 kilómetros al ser transportadas por el viento, que en esta época del año tiene dirección preferencial hacia el oriente; en este caso sí pueden llegar a las poblaciones ubicadas en este rango de distancia. Es precisamente a ellas a quienes más se les pide tomar en cuenta las recomendaciones de Protección Civil.

Las recomendaciones de Cenapred incluyen: continuar con el radio de seguridad de 12 km, mantener el tránsito controlado en las inmediaciones; a la población, estar atenta a la información oficial y en caso de caída de ceniza proteger nariz y boca con un pañuelo húmedo o cubreboca, limpiar ojos y garganta con agua pura, utilizar lentes de armazón y evitar lentes de contacto para reducir la irritación ocular, cerrar ventanas o cubrirlas y permanecer lo más posible dentro de la casa.

“En este momento no se puede pronosticar cuánto tiempo más estará en actividad eruptiva ni la intensidad máxima que pueda alcanzar, lo que sí es predecible es que en algún momento entrará nuevamente en su etapa de reposo, concluyó Delgado Granados.

nelly.toche@eleconomista.mx