Hace una semana, en este espacio, celebraba la salida del disco Blackstar. Realmente es una obra muy completa, fuera de ser lo que ahora representa. Ese viernes cerré la columna preguntando si estábamos escuchando el último disco, pues la canción I can’t give everything away me sonaba como a despedida o algo que resumía su personaje. Jamás imaginé que así sería.

En el momento en que puse la pregunta, pensaba: A este hombre le quedan dos discos más .

El domingo 10 de enero terminó con algunos sobresaltos; tuve que salir de emergencia en la noche y llegué a mi casa a las 11, para comenzar a preparar mi trabajo para el siguiente día.

Mi jornada de trabajo comienza a las 6 de la mañana y me debo despertar a las 4:30 para poder estar a tiempo.

Todo el fin de semana decidí que dejaría descansar Blackstar, pues quería tomar otro acercamiento. Luego le faneo muy gacho y la emoción me pierde.

Regreso al domingo por la noche. Sabía que iba a dormir poco y terminé mi trabajo a las 11:35 de la noche. La verdad, ya no me importaba si iba a dormir poco.

Cuando comencé a agarrar sueñito, a eso de la 1 de la mañana, un mensaje llegó diciendo: Cheko, por favor. Dime que lo de Bowie es mentira . Sentí un escalofrío y no quise ver el mensaje, cerré los ojos y dormí.

Al sonar mi tortuoso despertador a las 4:30 de la mañana, vi que tenía muchos mensajes que decían: Siento mucho la pérdida ; todo va a estar bien . Nuevamente no los abrí. La verdad me dio miedo saber mi reacción, además, me voy al trabajo en bicicleta a las 5:20 de la mañana; no puedo estar pensando cosas mientras manejo.

Pero no lo pude evitar, sólo pensaba que podría ser cierto y conforme avanzaban los minutos, iba sintiendo cómo algo en mi vida hacía falta.

Cuando llegué al programa de las 6 de la mañana, vi la nota: David Bowie había muerto. Sentí como si me hubieran dicho que un familiar se murió. ¿Qué les puedo decir?, les ha pasado. El piso y todo se hacía negro, mientras pensaba que no podía ser cierto. Me enojé, sentí pena y busqué en todas las notas y pensamientos de sus amigos y famosos, pensando que iba a encontrar palabras de consuelo. Pero sólo sentía cómo me hundía más en un sentimiento de pérdida muy grande.

Me da pena contarles esto, porque pueden pensar que soy muy exagerado, pero este hombre me acompañó en muchos momentos de mi vida. Cuando vivía en casa de mi mamá; mis amigos y yo veíamos MTV. Cada tres horas pasaban el video Dancing in the streets . Recuerdo que todos me cargaban la pila porque decían que me gustaba puro puto de la música, ya que David y Mick Jagger estaban a punto de besarse en el video. Lo peor es que no me ofendía, me hacía sentir parte del grupo de los alienados que Bowie juntó en su carrera.

Ese lunes por la mañana, cuando mi amiga Concha Moreno llamó para ver cómo estaba. Me preguntó si tenía interés en escribir algo: lo único que pude decir es: ¡Ay, Conchis, perdón! Pero no tengo palabras. No se ni qué pensar, no se qué decir, no sé nada .

Horas después, a las 10 de la mañana para ser exactos, comenzó el programa Dispara, Margot, dispara, donde yo trabajo. El conductor me pidió decir unas palabras para el momento, mientras ponía Ziggy Stardust . ¡¡¡Esa canción yo la cantaba con mi amigo Jorge en nuestro grupo Salvavidas!!! Recuerdo que cuando la tocábamos me emocionaba mucho la letra. Mientras escuchaba, Sergio Zurita, conductor de Dispara, me dio la palabra. No sabía qué decir. De hecho, en algún momento me quebré, lo que hasta ahorita me sigue dando pena. Eso no debe pasar y a todos lo que lo escucharon, les pido una disculpa.

Sigo sin creerlo. ¡Qué difícil es vivir en un mundo sin David Bowie!

En algún momento vi comentarios de gente que decía: Claro, ahora resulta que a todos nos gustaba David Bowie . La verdad, eso no importa, el punto es que se le reconozca y su muerte afecte social y culturalmente.

Uno de los comentarios de Tony Visconti, su productor de toda la vida, fue: sabía desde hace un año que todo iba a acabar. Sin embargo, yo no estaba preparado. Ese es un comentario que me dolió por Tony, pues de alguna forma los amigos se van yendo y no los vamos a ver más.

David Bowie guardó por años su mal en el corazón, dicen que tuvo seis infartos y el cáncer en el hígado lo acabó. Me quedo con su música y las últimas fotos, donde se parece a Leonard Cohen. Se ve sonriente y feliz, espero sea por haberse dado cuenta de que Blackstar es el réquiem perfecto para un mago como él.

El último mail que Brian Eno recibió de Bowie fue una elegante forma de desaparecer.

Éste cerraba con la frase: Gracias por los buenos tiempos, Brian. Nunca se pudrirán . Esto lo firmó como Dawn o amanecer .

Gracias por los buenos momentos, por tocar las fibras de mi corazón. Siempre florecerán.