Alejandro Mejía recuerda que en su casa había sólo tres libros cuando era niño: el Baldor, uno de física general y otro de matemáticas integrales: Me gustaba leer, pero no tenía otra cosa que leer. Me gustaba hacer los ejercicios e ilustrarlos .

Dichas inquietudes científicas se encuentran plasmadas en una exposición individual en la galería Literal de San Miguel de Allende, Guanajuato.

La exposición no tiene un nombre como tal porque, según nos cuenta Alejandro, es como una carta de presentación para que la gente de San Miguel conozca su trabajo, ya que acaba de mudarse de ciudad: No había una temática previa. Quise hacer una especie de presentación de obra de lo que he venido trabajando. En general son dibujos y litografías, y hay unos que son como collages. He venido trabajando aspectos de física, geometría, y parte de biología, y de alguna manera he tratado de traducir esto a un lenguaje visual. Juego a traducir aspectos de la realidad a símbolos o abstracciones simbólicas .

Los juegos de Alejandro se relacionan también con el contraste de colores: Hay un collage donde lo que hago es trabajar cosas de termodinámica de fractales y trato de solucionar esos conflictos a través del dibujo, y de poner ciertos colores uno junto al otro y con una intencionalidad clara. Hago una paleta de colores específica y un marco muy específico y experimento (...) qué pasa si hay colores fríos y chocan con colores cálidos .

Otro de los temas científicos que más atrae a Alejandro es el punto de observación y la relatividad, y el magnetismo y la forma en que las frecuencias se comunican: No soy especialista ni mucho menos, pero a partir de estas lecturas me pregunto cosas muy básicas, infantiles, pero no dejo de trabajarlo desde mi propia perspectiva .

Alejandro Mejía quería estudiar ciencia, pero no alcanzó el puntaje necesario para entrar a la Facultad de Ciencias de la UNAM. Acto seguido, se puso a trabajar desde hojalatería hasta carpintería; aprendió a usar un aerógrafo y a dibujar mejor. Al ver su habilidad estética en estos oficios, su madre lo animó a aplicar a La Esmeralda: Me quedé porque sabía dibujar , recuerda.

Las exploraciones contaminadas de ciencia de Alejandro llevan aproximadamente 10 años.

A partir de todo este tiempo he ido generando una caja de símbolos. Ahora quiero entrar a una nueva etapa en la que utilizo otros símbolos. Así que estoy tratando de llevarme a otro lugar para hacer una variación de la misma perspectiva , finalizó el artista.