Crónicas de Liliput, de Alejandro Badillo, publicado en la Colección Ficción Express por la Benemérita Universidad de Puebla, es un buen libro.

Muchas gracias.

La anterior fue la presentación express o minipresentación del libro de minificciones o de ficción express que, el martes pasado, di en el Centro?de Creación Literaria Xavier?Villaurrutia sobre la obra mencionada. Pero como el público quedó un tanto desconcertado, aquí publico una presentación sin los denominativos express o mini, aunque sí breve.

En Crónicas de Liliput, ?Alejandro Badillo trabaja cinco temas: el mar, la muerte, los sueños, los equívocos y las combinaciones espacio-tiempo. Sus microrrelatos, tal como es la historia de la ficción en Occidente, se decanta en la tragedia, en la ruptura, en el contrapunto que catapulta el efecto en poesía lo llaman efecto poético en el lector.

De los temas de los que se ocupa Badillo, el que más me gustó fue el primero. Si el libro no fuera Crónicas de Liliput?sino Crónicas marinas, diría ?que Alejandro Badillo es a la minificción lo que José Luis Rivas a la poesía. Sin embargo, al haber un origen marino en Rivas es veracruzano y un origen no marino en Badillo es chilango radicado en Puebla , los mares de Alejandro son los de la ficción, más intelectuales que empíricos, más producto de lecturas o del imaginario colectivo que de experiencias convertidas en ficción, pues privilegia lo imaginativo sobre la realidad, sea ésta lo que sea.

Remake , por ejemplo, habla de una estatua escupida por el mar a la playa y el lector piensa de inmediato en ese cuento de Gabriel García Márquez que trata sobre el ahogado más hermoso del mundo, pero la ficción express de ?Badillo da un giro argumental y el lector alcanza el efecto poético a mí me gusta llamarlo epifanía al aparecer el caballo de Troya, de ascendencia homérica.

En el segundo capítulo, Crónicas fúnebres , el autor logra que sus finales sean sorpresivos, que es tal vez lo más clásico desde los fundamentos del cuento establecidos por Edgar Allan Poe. Aquí voy a caer en el cliché de la mayoría de los presentadores de este tipo de trabajos. Transcribo, pues, la ficción express de la página 34 para explicar de qué hablo.

Boomerang

La mujer, víctima de la depresión, decidió acabar con su vida e ingirió varias cajas de medicamentos. No sólo no murió sino que, casi al instante, se curó de todas sus enfermedades.

El capítulo Crónicas oníricas lo sentí más cercano al surrealismo, esa vanguardia hoy retaguardia cuyo dios era André Breton, hacedor de mundos disparatados, No hay que cargar nuestros pensamientos con el peso de nuestros zapatos o El hombre que no puede visualizar a un caballo al galope sobre un tomate es un idiota que a las minificciones de Leopoldo?Lugones, Carlos Díaz Dufóo?hijo o Vicente Huidobro, tres ficcionistas express vivos en 1924, año en el que se diera a conocer el Manifiesto surrealista.

Crónicas de los equívocos son muy visuales, mientras que Crónicas del tiempo y del espacio son menos figurativas, lo que hace de Crónicas de Liliput un buen libro, en el que Alejandro Badillo no es, sin embargo, Gulliver, aunque sí, por momentos, se le puede confundir con Jonathan Swift.

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