Cuando se cambia la dinámica del espacio público se vuelve más productivo, se convierte en un aglutinador, pues es la excusa para que entre vecinos se empiecen a reconocer otra vez; los niños salen a jugar, la gente sale a platicar y los pequeños negocios se empiezan a dar, sucede la cultura y se generan fenómenos positivos , dijo Laura Reséndiz, directora del proyecto Ciclo, iniciativa de recuperación de espacios que comenzó en la delegación Magdalena Contreras, en el Distrito Federal.

Tras siete meses de trabajo en nueve espacios de esta delegación que no cuentan con gran oferta cultural -debido a un crecimiento muy irregular, lo cual provoca perder la conexión entre sus pobladores-, se han generado cambios importantes que los mismos habitantes comienzan a reconocer como el inicio de un cambio generacional.

El proyecto de La Cuadra AC y Anonymous Gallery lucha contra la fragmentación social y explota al máximo las capacidades de la comunidad , dijo Reséndiz en entrevista a El Economista.

El proyecto se divide en tres etapas:

Vinculación comunitaria: donde se empieza con el taller de microhistoria. Aquí entendemos la historia contada desde los habitantes, se trata de activar la memoria local, la cual aún no está escrita en ningún libro, pero se encuentra en los archivos familiares.

Así se empieza a dar una conexión de manera natural y sacamos una radiografía del lugar, entendemos las necesidades del espacio, las problemáticas y los deseos de los vecinos , explicó.

En la segunda etapa, llamada Diseño del entorno, según la información recopilada de la primera etapa, se diseñan talleres perfilados a cosas que puedan replicar en casa, como ciclo de la vida, ciclo del agua, bioconstrucción, jardines verticales y huertos urbanos.

Por último, en el Taller de Arte se enseñan técnicas artísticas para realizar murales. En esta etapa se invita a los artistas locales, pero puede acudir toda la gente que quiera. En colectivo se delinea una temática que tenga que ver con el espacio y su gente.

Comunidad unida

Tras impartir 27 talleres de técnicas artísticas, permacultura y recuperación de memoria histórica local, se han realizado ocho murales, e incluso un museo de sitio, que involucraron directamente a unas 1,000 personas de la comunidad, pero que se irán multiplicando conforme los espacios sean utilizados.

Además de la construcción de áreas de descanso con materiales reciclados; huertos y jardines urbanos, se realizó un pabellón de agua para promover su cuidado y un skate park.

Los espacios adquieren una personalidad propia de la comunidad, cerramos con domingos bailadores, una fiesta para unir a la comunidad y agradecer el trabajo, además de destacar la importancia del trabajo comunitario, ya que nosotros ponemos 50%, pero sin la comunidad esto no funcionaría.

La respuesta ha sido increíble, cuando la gente se da cuenta que se está trabajando y que son los propios vecinos los que colaboran con el proyecto, esto se convierte en una comunidad unida, con resultados a la vista de todos , dijo la directora de la iniciativa.

Gobierno e IP aportan

El proyecto arrancó con el financiamiento del Conaculta, al cual se sumaron otras organizaciones, como Isla Urbana y el Huerto Roma Verde, además de compañías con patrocinios en especie.

Reséndiz explicó que el equipo lo integra además un grupo interdisciplinario compuesto por historiadores, ambientalistas, arquitectos, urbanistas, artistas, diseñadores, todos ya con experiencia en mejoramiento del espacio público e integración comunitaria. Es la primera vez que todas estas formas de intentar cambiar las problemáticas de la ciudad se unen y se enriquecen para lograr Ciclo .

Ahora el proyecto se queda en el lugar, con una comunidad más organizada y dispuesta a seguir colaborando en su mejoramiento, e incluso con compromisos delegacionales para seguir conservando estos espacios en buenas condiciones. Esperemos que Ciclo se pueda replicar en otras partes de la ciudad e incluso en otros estados , concluyó Reséndiz.

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