La alianza de colaboración público-privada de hospitales ha funcionado bien y ha servido para enfrentar la pandemia y evitar que se desbordara el sistema público de salud, pues con 226 hospitales privados y un total de 3,427 camas adheridas, hasta este sábado 9 de agosto se apoyó con hospitalización a un total de 11,281 pacientes atendidos para alguna de las 7 intervenciones más comunes y de urgencia incluidas en la alianza acordada.

El presidente ejecutivo de la Fundación Mexicana para la Salud (Funsalud), Héctor Valle Mesto, hizo ver que dicho acuerdo es un ejemplo de que sí se puede trabajar en equipo y abrir espacios de conversación y que en el centro de todo estén los pacientes quienes son los que terminan sufriendo las ineficiencias que hemos tenido históricamente en el sistema nacional de salud.

De ahí que, consideró, valdría la pena que dicho acuerdo conformado específicamente para atender la contingencia de la pandemia, se quedara de manera indefinida.

“Soy un convencido de que ese acuerdo debería extenderse y mantenerse todas las veces que se necesitaran; incluso yo diría, encontrar un modelo indefinido para que siempre se pueda trabajar en eso, porque habla de cómo transitamos hacia un modelo integrado de salud”, consideró Héctor Valle en entrevista con El Economista.

Vislumbró que podría trabajarse en el modelo para que siempre esté el paciente en el centro y así el pagador -en este caso IMSS, ISSSTE, Insabi o la institución que fuese-, pueda apoyarse en el servicio privado cuando lo necesite; “no sólo enmarcado en un convenio de una sola vez sino permanente”. Por lo pronto, la plataforma de comunicación desarrollada para el intercambio de información y transferencia de pacientes -trabajada junto con el Consejo de Salubridad General que apoyó la alianza desde un inicio impulsada también por el Consejo Coordinador Empresarial-, será donada por Funsalud al gobierno, al igual que sucedió con la del registro nacional de cáncer, y la del próximo registro de enfermedades raras.

Puntualizó que se abren posibilidades de trabajo conjunto en muchas aristas; es el caso de la distribución y entrega de medicamentos, donde por ejemplo las farmacias privadas comunitarias pudieran entregar al paciente sus medicamentos y les eviten trasladarse a la ciudad donde está su unidad hospitalaria.

Dijo que justo es uno de los principales encargos de Funsalud desde su creación: la búsqueda por apoyar el pensamiento estratégico sobre el rumbo de la salud, con una visión de que la iniciativa privada pueda sumar con el gobierno encontrando soluciones conjuntas y evolucionando el sistema nacional de salud. La otra es el impulso de la investigación donde están por lanzar una convocatoria conjunta con la Facultad de Medicina de la UNAM para incluir a todo investigador que en México esté trabajando algo en materia de Covid-19, y publicar esa recopilación a fin de generar un modelo de discusión que permita tomar el mejor de los aprendizajes.

Dijo que la aglutinación de esfuerzos se dio fácilmente ante la pandemia porque había mucho interés del lado privado por apoyar; primero con la Asociación Nacional de Hospitales Privados  y el Consorcio Mexicano de Hospitales, y luego se conjuntaron los esfuerzos que ya llevaba el Tec Salud, la Fundación BBVA  y se unió también la UNAM. De ahí que se decidió crear la iniciativa “Juntos por la Salud” de modo que los esfuerzos fueran más contundentes, y así se organizaron mucho mejor las donaciones de ventiladores, equipo de protección y pruebas para hospitales públicos en todo el país.

Detalló que hacia adelante se trabajará en las cicatrices que deja la pandemia: el descontrol de pacientes cardio-metabólicos, el abasto de oncológicos y los problemas agravados de salud mental por el encierro sobretodo entre población de bajos recursos.

La alianza de colaboración público-privada abarca 226 hospitales privados y adhiere 3,427 camas. Conforme la plataforma de Funsalud, se han atendido a 13,618 pacientes hasta el 9 de agosto.

maribel.coronel@eleconomista.mx