“Tenemos la firme convicción de que, a pesar de los números, el libro ha salido reforzado de la pandemia. Después de ella, todo el mundo tiene clara su importancia”. En esto reparó José Calafell Salgado, consejero delegado de la División Latinoamérica de Grupo Planeta, quien acompañó a Juan Luis Arzoz Arbide, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), y a Ignacio Uribe Ferrari, coordinador de la Comisión de Gestión de Datos de la cámara, durante la presentación de los números de la industria en los últimos dos años, en el marco de la FIL Guadalajara.

En ella se confirmó un panorama favorable para la industria de cara al cierre del año, mismo que El Economista  anticipó en la edición del pasado 26 de noviembre a partir de cifras de Nielsen Bookscan en términos de volumen.

En términos de valor, es decir, de ingresos por ventas, la Caniem presentó una previsión al cierre del año de unos 11,999 millones de pesos, que son más de 3,000 millones de pesos, un 35% por encima del año pasado. De confirmarse este escenario, incluso se rebasarían, por un pequeño margen, los números de facturación del 2019 (11,200 millones de pesos).

Ahora bien, Calafell Salgado precisó que si bien es un pequeño margen positivo frente a 2019, este año la inflación cercana al 7% “todavía ubica las ventas en una caída real. Además, esta inflación para nosotros como industria es aún mayor porque los costos de las materias primas se están incrementando de forma muy relevante por el problema de suministro a nivel mundial”.

José Calafell Salgado, consejero delegado de la División Latinoamérica de Grupo Planeta. Foto EE: Ricardo Quiroga

No obstante, el representante de Grupo Planeta dijo que a mediano plazo, el panorama es positivo. Y añadió que la pandemia dejó un aprendizaje fundamental:

“Decididamente tenemos que apoyar a las librerías en México. Vamos a estar sujetos a estos vaivenes si no fortalecemos el canal librero. Casi no hay discurso en la industria que no diga: ‘vamos a apoyar a los libreros’. Pues vamos a apoyarlos con ideas concretas. Y la primera es fortalecer nuestra ley de precio único. Sin ella, nuestras librerías no tienen futuro y esta no es una opinión, es un acto comprobado. Veamos el caso contrario en Brasil, donde el precio es libre y donde ya no hay librerías. El mercado está dominado por una única ‘punto com’ que vende el 60% de lo que se vende en ese país. Si no apoyamos al librero en México, eso es lo que va a pasar. Así de claro”.

¿Qué pasó con la “ley del libro”?

Sobre las reformas a la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, impulsadas durante la legislatura pasada, entre las que destaca la ampliación a 36 meses del precio único del libro, una medida que promete mejorar el equilibrio de mercado entre los libreros, Arzoz Arbide compartió que se detuvo por solicitud de la Profeco para estudiarla más a fondo, dado que sería la encargada de sancionar las infracciones al precio único.

Luis Arzoz Arbide, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana. Foto EE: Ricardo Quiroga

“Tenemos esperanza de que con esta nueva legislatura la vuelvan a subir al pleno. Ya está perfectamente reformada y clara, con otros cambios que pueden ayudarla. Yo esperaría que el año que entra quedara aprobada y aplicada”, anticipó el presidente de la Caniem.

Por otro lado, Calafell Salgado declaró que “el tema del apoyo a los libreros tiene que ver no solamente con la ley del precio único, sino con otras cosas, como el régimen fiscal: la posibilidad de deducir el IVA; tiene que ver con que no se considera una actividad económica esencial, con lo cual está sujeta a cierres, como cualquier otra. Tiene que ver también con temas de uso de suelo en algunos sitios. Son muchas cosas y se requiere de un programa y una iniciativa integral”.

El libro digital coexiste

Durante 2020, el mercado del libro digital creció, pero no le ganó terreno al del impreso. “Y en México va creciendo. Vamos retrasados con respecto a otros países, pero está evolucionando cada día más rápido”, apostó Arzoz.

En el 2019, compartió, el libro digital cerró con una facturación de 232.5 millones de pesos, mientras que en 2020 vendió 338.1 mdp, es decir que en cuestión de un año, por efecto de las restricciones, este sector creció del 2% al 4% de participación en todo el mercado editorial.

Si bien en el momento más crítico del 2020 definitivamente hubo un momento de sustitución en el mercado del libro digital por el físico, indicó Calafell, se observa en el presente, sobre todo en los mercados europeos, que los contenidos editoriales digitales siguen creciendo, aunque a menor ritmo, mientras que la venta del impreso “está lanzada”, como en el caso de España, que hasta ahora presenta un crecimiento integral del 17 por ciento.

Ignacio Uribe Ferrari, coordinador de la Comisión de Gestión de Datos de Caniem. Foto EE: Ricardo Quiroga.

Entre el público presente para esta conferencia en el área de prensa de la FIL Guadalajara se encontraba el economista Ernesto Piedras, quien sumó que la evolución de los soportes tecnológicos facilita la afinidad con la lectura digital, pero permite la coexistencia de ambos formatos: “nos hemos hecho mucho más digitales, pero extrañamos el papel. Un dato más de buena perspectiva es que hay 129 millones de líneas móviles, 121 millones de smartphones que ya son gama media y alta. Por eso ya estamos pudiendo leer, porque como soporte tienen mejor memoria y resolución”.

Lo anterior quiere decir que sí, mucha gente adoptó el digital pero también volvió al impreso. En resumen, la perspectiva es que el mercado del impreso y el digital seguirán creciendo, coincidieron los presentes, con buenas expectativas para México.

¿Un monopolio?

La prensa presente en la conferencia preguntó a los presentadores si consideran que exista un monopolio o duopolio en la industria editorial mexicana.

No hay editorial en México que llegue ni de lejos al 30%. Por lo tanto, no hay ni monopolio ni duopolio, ni oligopolio. Es un mercado atomizado como pocos”, respondió Calafell.

También se les consultó si consideran que existe una piratería pública, es decir, una apropiación indebida de los derechos de autor por parte del Estado editor.

“No, es muy serio eso que dices. Puede haber un incidente puntual en algún momento, un malentendido, una cosa que haya que aclarar, definitivamente, pero piratería pública, en absoluto creo que haya”, añadió.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx

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