Los derechos humanos son uno de los temas más debatibles en México. En la actualidad nuestro país ha sido testigo de infinidad de asesinatos, desapariciones forzadas, discriminación por género y preferencia sexual, abusos de autoridades y abusos contra la naturaleza, entre muchas otras, y ésas son situaciones que vivimos a diario, en cualquier calle, en cualquier esquina, a cualquier hora.

El respeto hacia los derechos humanos de cada persona es un deber de todos. Todas las autoridades en el ámbito de sus competencias tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos consignados en favor del individuo.

¿En México se respetan los derechos humanos? La respuesta tendría que ser obvia y decir que todo está perfecto, pero la realidad que aqueja a nuestro país es completamente distante a la de un sí.

Es por eso que se presenta en el Museo de Memoria y Tolerancia la exposición Defensores y defensoras de los derechos humanos. Lo inhóspito, lo urgente y los sublime, una transformación hacia lo extraordinario, una exposición que se vuelve una demostración de empatía por la incansable labor de los hombres y las mujeres valerosos y ejemplares que en su día a día nos dan una lección de vida e integridad.

Bajo el lente del fotógrafo Fernando Cortiglia Bosch se plasma la labor y vida de 41 defensores y defensoras mexicanos de los derechos humanos, que a pesar de haber recibido amenazas, de haber sido víctimas de intentos de homicidio e incluso a algunos de ellos les han arrebatado las vidas de sus seres queridos, siguen ahí, demostrándole al mundo esa humanidad de la que muchos actualmente se han olvidado.

Historias de indiferencia, de impunidad, de abusos de poder están plasmadas en cada una de las plataformas montadas en las afueras del museo. Superhéroes de la vida real que apoyan a migrantes, a la democratización de condiciones laborales con una perspectiva de género, a familias y personas privadas de la libertad, a causas LGBTTTIQ, el medio ambiente.

Algunas historias en este recorrido son la del periodista Jorge Carrasco Araizaga, que en nombre de la revista Proceso realiza el seguimiento periodístico y legal del asesinato de su colega Regina Martínez, ocurrido en el 2012 en Veracruz. Después de denunciar la incongruencias en la investigación judicial y falta de voluntad política para esclarecer la muerte de su compañera, sufrió un intento de secuestrarlo, obligándole a salir temporalmente del país. Actualmente está bajo protección policial.

Otra historia es la de Fernando Ocegueda Flores, presidente de la Asociación Unidos por los Desaparecidos, en Tijuana, que se dedica a la búsqueda de justicia y de la verdad en la desaparición de cientos de personas en Baja California. Sufrió varias amenazas de muerte e intimidaciones por investigar la desaparición de su hijo en el 2007. Armadas, 20 personas allanaron su casa para llevárselo por la fuerza. Nada se sabe de su hijo.

Museo Memoria y Tolerancia?

Horario: 09:00?a 18:00?

Av. Juárez 8, Cuauhtémoc, DF?

Entrada gratuita