La fila para ver a Carmen Aristegui da tres vueltas a la manzana y un quinto. Exagero pero poco. Con mucho, la charla entre Aristegui y el editor Felipe Restrepo es el gran evento de esta edición del Hay Festival, que en general ha sido floja en audiencia.

Todo Querétaro quiere ver a Aristegui. ¿Cabremos en el Teatro de la Ciudad? Pues resulta que sí cabemos, con personas de pie y gente sentada los escalones. Los voluntarios del festival logran el milagro de acomodarnos a todos.

Una ovación inusitada avisa la llegada del la periodista/celebridad/estrella del momento. Con la visita de Trump todavía doliente y la nota del plagio de la tesis de Peña Nieto fresca

Peña Nieto es lelo

Felipe Restrepo comienza la charla con una reverencia diciendo que México necesita a Carmen Aristegui. Es cierto. Pero ojalá hubiera muchos más como Aristegui, de diferentes corrientes ideológicas, críticos, comprometidos. Aristegui reina en un páramo periodístico donde, como ella reconoce en algún momento de la charla, los medios están casados con el poder. Especialmente con el Estado, a través de campañas y propaganda, y los grandes patrocinadores, empiernados en una orgía con el gobierno en turno.

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Por supuesto que sale el tema de Donald Trump. Aristegui ironiza: "¿Quién es Donald Trump?". Carcajada general. Este es un público entregado. Para La Periodista (léanse esas mayúsculas también con ironía, no me vayan a decir hereje) todo el asunto Trump es "la más grande estupidez de este sexenio". Un hecho, dice, totalmente fuera de la lógica política.

Y luego sale lo de la tesis robada de Peña Nieto. El presidente aquí es piñata. Está claro: para este teatro y los seguidores de la Aristegui EPN es lelo.Yo diría otra cosa: es peligroso. No le entregas un avión a un idiota.

El asunto de la tesis plagiada ocupa buen espacio de la charla y aquí La Periodista peca de maniquea: dice que la respuesta del público va de dos tipos: o es de indignación o es de indiferencia. No, Carmen, también estamos los que pensamos que tú, con todo tu colmillo, le entraste al juego mediático de aventar buscapiés y a ver quién se quema. Tú, reconócelo, sabes levantar escándalo y te encanta.

Un suspiro largo sale de la audiencia cuando la Aristegui, citando a una periodista estadounidense, que si se descubriera que Obama robó su tesis Biden sería presidente. Debería haber consecuencias, dice, a la deshonestidad intelectual de nuestro presidente. No debería ser hecho menor: pinta un rasgo biográfico de Peña Nieto.

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Mugre 28% de la tesis es robada, asegura el reportaje de Aristegui. Dice que la fuente son "académicos e historiadores" que prefieren mantenerse en el anonimato. Oh, ah, hace el público. Aristegui se saca otro truco de la chistera: dice que tras Trump y el asunto del plagio Peña Nieto se ha metido en una espiral descendente de la que ya no se recuperará el resto del sexenio. ¿Deseo, profecía, análisis periodístico duro? Aplauso a rabiar. Carmen sonríe desde su sillón.

La república del tuit

Aristegui dice que vivimos en la república del tuit. Tiene razón hasta cierto punto. Ella misma juega el juego con su visitadísimo portal de noticias. Hay mucho ruido mediático y poco debate serio en México, incluida muchas veces Aristegui y su equipo de reporteros.

Llega el momento en que se contiene la respiración: Carmen, ¿es verdad que tienes otro proyecto naciente? La Periodista no suelta prenda pero con su espíritu bonachón dice que "ahí viene algo".

Restrepo, al final, hace una pregunta fundamental en el caso Aristegui: ¿se puede pedir objetividad al periodismo? Permítanme refrasear la pregunta a toro pasado: ¿se pueden acoplar, cual dos amantes, la militancia política y el periodismo serio?

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Y aquí hasta yo aplaudo porque Aristegui reconoce que ella no es objetiva. Al periodismo lo que se le ha de pedir es ética y honestidad. Sin duda. El compromiso es con el lector, con el televidente, con el tuitero. Con el público, vaya.

Algo le reconozco a Aristegui, aun cuando la cuestiono muchas veces: es valiente en un país donde el periodismo es riesgo. A ella la protege su fama. A Goyo, a Rubén, a tantos otros no los protegió ni Dios padre.

El Hay Festival se rinde ante Carmen Aristegui y este encuentro con el público será de lo que acordarán los que vinieron a esta primera edición queretana de la fiesta.

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mfh