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Acné en la mujer adulta, un fenómeno creciente
Entre 14% y 15% de la población femenina arriba de los 25 años lo padecen. El acné junto con otros factores, también podrían dar pistas para otro tipo de enfermedades como un síndrome metabólico, expone especialista en el 5° Foro Científico Latinoamericano de Dermatología.

El acné es una enfermedad que sucede con mucho mayor frecuencia en los adolescentes, tanto en hombres como mujeres se presenta por igual, pero después de los 25 años, cuando las personas son consideradas médicamente adultas, es mucho más común en mujeres comparado con los hombres. “De la consulta al dermatólogo por acné, dos tercios son mujeres, de ellas, un tercio son adultas”, revela la doctora Ediléia Bagatin, profesora asociada en el Departamento de Dermatología de la Universidad Federal de Sao Paulo (UNIFESP).
Durante el 5° Foro Científico Latinoamericano de Dermatología, que concluyó este jueves en Playa del Carmen, Quintana Roo, el cual recibió a especialistas de la región para abordar los principales avances en la materia, la doctora Bagatin comparte que el acné en la mujer adulta es un problema creciente, “se habla de que alrededor del 14 al 15% de la población femenina arriba de los 25 años lo padecen”.
También existen datos de prevalencia, que en el mundo son variables, pero se ha visto con mayor impacto en países desarrollados y en grandes ciudades. “Posiblemente existe una influencia de la vida moderna de las mujeres, con más estrés, problemas con el sueño, el hábito de fumar, entre otros”.
El acné es una enfermedad que se relaciona con las glándulas sebáceas de la piel y estas son activadas en la pubertad por hormonas, principalmente por los andrógenos (los principales andrógenos
Este es un proceso natural y tampoco se trata de una hiperproducción de hormonas, por lo que no es necesario solicitar pruebas hormonales en sangre para la mayoría de las mujeres, ya que los resultados pueden parecer normales, aun con un problema evidente de acné.
En estos casos, dijo, es mucho más común que se presente en la parte inferior de la cara, con lesiones inflamatorias de grado leve a moderado y con piel más sensible, por eso se debe tener mucho cuidado con los productos tópicos que se usarán.
En entrevista comparte que el tratamiento en relación con los adolescentes es distinto, es largo, por muchos años y con mantenimiento, porque no se pueden usar productos de limpieza fuertes, pues se tiene que evitar la irritación, ya que eso significa más inflamación que empeorará la zona. En poblaciones latinas, con pieles más morenas, también la tendencia es a presentar manchas oscuras principalmente porque las mujeres adultas manipulan más su piel y la tocan constantemente, esto predispone a la pigmentación.
Por ello lo más común es atender con ácido azelaico, un tipo de ácido dicarboxílico, que se obtiene de cereales, como el trigo, la cebada o el centeno que por sus propiedades antibacterianas, antiinflamatorias, antioxidantes y despigmentantes, se utiliza para tratar algunos tipos de acné, mejorar manchas, reducir el enrojecimiento en pieles sensibles y afinar la textura de la piel. Tiene, además, propiedades antiseborreicas, ayudando a reducir el exceso de este.
Además de eso, cuando se necesita dar algo por vía oral, la preferencia es usar hormonas, “es mejor para las mujeres utilizar hormonas, justamente porque se tiene una producción de andrógenos en la piel. No utilizamos antibióticos, ni indicamos de manera directa la isotretinoína (un fármaco usado mayoritariamente para el acné severo o quístico)”.
El abordaje más común va acompañado de un anticonceptivo oral y espironolactona, un medicamento también usado como diurético por sus propiedades antagonistas de la aldosterona, que lo convierte en un antiandrógeno. La especialista es enfática: “Estos son los tratamientos más efectivos, pero tienen que ser supervisados por un médico en todo momento”, porque, por ejemplo, si se le da a una persona embarazada y tiene un feto masculino, puede haber feminización de este por el antiandrógeno”.
El acné puede ser señal de otro tipo de problemas
Bagatin explica que cuando el acné va acompañado de otros factores se puede convertir en un signo de alerta para otros padecimientos.
Por ejemplo, cuando se presentan algunas otras señales de hiperproducción en la piel, como el hirsutismo (afección en las mujeres que resulta en un crecimiento excesivo de vello oscuro o grueso en un patrón similar al de los hombres: cara, pecho y espalda), “es muy importante seguir indagando e identificar la causa, pues podría tratarse en muchos casos de síndrome de ovario poliquístico”. El 70% de las mujeres que tienen hiperproducción de andrógenos tienen el problema del hirsutismo y alrededor de un 40% presentan acné.
Eso es importante porque estas mujeres pueden evolucionar para un síndrome metabólico, que se caracteriza por resistencia a la insulina, obesidad, aumento de presión sanguínea, entre otros factores.
“Muchas veces el dermatólogo será el primer médico que notará estos síntomas y comenzará con el diagnóstico, posteriormente será importante tratarlo junto con el endocrinólogo”. Otros factores que dan la pauta para un diagnóstico de esta naturaleza son irregularidad menstrual, en ovulación, o dificultad para quedar embarazada.