La huelga ha sido un instrumento de lucha de las clases trabajadoras y de las mujeres para reclamar sus derechos y defenderlos. Tomar las calles es sacar a la luz pública la protesta y el reclamo; transformar la frustración y el ansia de cambio en fuerza comunitaria, en voz colectiva que invita a escuchar, a tomar consciencia, a unirse a la causa. Las voces colectivas también retan a los dominantes a modificar el rumbo, a reformar las leyes o a respetar las que existen.

En Polonia, el año pasado miles de mujeres salieron a la calle para oponerse a la prohibición del aborto. En Islandia, otras sólo trabajaron las horas pagadas equivalentes al pago de los hombres para hacer visible la brecha salarial. En Argentina, miles protestaron contra el feminicidio. Este enero, la Marcha de las Mujeres demostró la masiva oposición al actual gobierno misógino, racista y xenófobo de Estados Unidos. Para este 8 de marzo, colectivos de Polonia y?Argentina llamaron a una huelga internacional de mujeres, a la que ya se han unido 48 países.

Mañana, en conmemoración de las luchas de las trabajadoras por mejores condiciones laborales, la solidaridad de las mujeres hará resonar protestas, demandas y propuestas para lograr un mundo donde la igualdad no sea una palabra vacía ni una aspiración siempre pospuesta. Muchas pararán todo el día o unas horas, otras no podrán parar para no arriesgar su empleo, otras se acogerán al privilegio de no parar . Para todas, la recuperación masiva del sentido de lucha original del #8M puede marcar el inicio de un feminismo para el 99% , como han planteado feministas norteamericanas.

Esta huelga es un ejercicio de memoria y una lucha solidaria. Con ella se busca mostrar que sin mujeres no hay producción, que sin su trabajo cotidiano no remunerado el mundo no se sostiene. Es una protesta contra un sistema económico depredador de personas y recursos naturales, contra la normalización de la misoginia y contra la impunidad de la violencia contra mujeres y niñas. Es también una exigencia por el respeto a nuestros derechos, a la vida?digna y sin violencia, a la libertad,?al pago igual por trabajo igual, al aborto legal seguro y gratuito, a una participación en igualdad real en todos los ámbitos. A estas demandas básicas cada quien sumará las suyas.

En México tenemos múltiples?razones para parar. Mañana, #YoParo en protesta por las siete mujeres asesinadas cada día, por las mujeres y niñas violadas que son revictimizadas por instituciones podridas, por las miles de desaparecidas; por las jovencitas y niñas secuestradas y esclavizadas en redes de trata, con la colusión u omisión de las autoridades. #YoParo contra la política de simulación que crea leyes de vanguardia que no se cumplen, contra el dispendio de recursos etiquetados para programas urgentes, contra las procuradurías que anulan el derecho de las mujeres a la justicia y perpetúan la impunidad. #YoParo contra una sociedad que tolera la violencia machista y la ejerce, contra los medios que la reproducen y promueven.

#YoParo para demandar salarios dignos, jornadas de trabajo razonables y participación de los hombres en la labor de cuidado. ?La casa y la familia también son suyas. Para demandar castigo a los responsables de la impunidad y la corrupción, y exigir reparación del daño a quienes han sufrido violencia e injusticia. Para demandar respeto hacia las niñas y mujeres que no se amoldan a patrones tradicionales y tienen derecho a vivir sin discriminación. Para exigir una educación pública laica que enseñe igualdad, respeto y cooperación.

#YoParo en honor de las mujeres que abrieron brecha, de las luchadoras de hoy. De las defensoras de derechos humanos, de las madres que exigen justicia; de las migrantes incansables, de las que arriesgaron su seguridad para ?lograr un día sin migrantes ; de Dreamers como Daniela Vargas, quien salió a denunciar la deportación de su familia, y puede ser deportada. Gracias a ellas y muchas otras, subsiste y se renueva ?la esperanza este #8M.

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